AVISO DE CURVA

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Las cuatro joyas para el combate de la corrupción 

Estoy completamente de acuerdo contigo, en México la corrupción no se investiga, en consecuencia, no se castiga, y mucho menos se recuperan los recursos sustraídos indebidamente de las arcas gubernamentales.

Por fortuna, en los últimos años, producto de una combinación de esfuerzos políticos, ciudadanos y periodísticos, han surgido cuatro joyas que van más allá de la retórica, las cuales nos invitan a pensar que la corrupción podría empezar a ceder y abrir paso a una época en la que la localización oportuna de los casos, así como la sanción de los delitos, se convertirían en la regla y no la excepción.

La primera joya se gestó con la alternancia sucedida en varias entidades federativas en 2016. En aquella ocasión el PAN arrebato al PRI, entre otras gubernaturas, las de los estados de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo. Por otro lado, el PRI quitó el estado de Sonora al PAN. Fue bastante inédito que los gobernadores entrantes iniciaran un proceso de revisión de las cuentas que dejaron sus antecesores, encontrando hechos de corrupción bastante significativos, lo que obligó a liberar órdenes de aprehensión en contra de los cuatro exgobernadores. Tan significativo resultó este nuevo ejercicio de rendición de cuentas y combate a la corrupción que, para el caso de Veracruz, el gobernador de aquel entonces, el panista Miguel Ángel Yunes, logró recuperar una parte de los recursos sustraídos indebidamente por su antecesor, el priísta Javier Duarte.

La alternancia inauguró un avatar para el combate a la corrupción a partir del juego de poder entre los distintos partidos políticos. La insólita corrupción percibida en los estados anteriormente señalados, fue determinante para que sus habitantes decidieran emitir un voto de castigo con la esperanza de que el nuevo partido llamara al estrado de la rendición de cuentas a su antecesor.

La otra joya provino del periodismo. Recordemos los dos casos más sonados de presunta corrupción durante la administración federal pasada, la “Casa Blanca” y la “Estafa Maestra”. El periodismo de investigación nos reveló que proveedores y funcionarios públicos se coluden para configurar una red de complicidades para intercambiar “favores” a cambio de adjudicación de adquisiciones gubernamentales.

Lamentablemente, a la fecha, no hay funcionarios procesados, tampoco carpetas de investigación o bienes recuperados. El periodismo hizo su labor y los ciudadanos exigieron una investigación profunda. Desafortunadamente, en esta ocasión, ni los órganos de fiscalización ni la alternancia han cumplido con las expectativas. Sin embargo, como dije, se agradece y valora el ejercicio de investigación realizado por los medios de comunicación. Sin duda, una valiosa joya en la democracia mexicana.

La tercera joya llegó entre el 2015 y el 2016 con la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). Con sus bemoles, retrasos e insuficiencias, el SNA constituye el mecanismo para enfrentar de una manera amplia e institucionalizada el problema generalizado de la corrupción.  Una serie de leyes, reglamentos, mecanismos e instancias, entre ellas un Comité de Participación Ciudadana, fueron creadas o reformadas para dar coherencia y coordinación a un extenso sistema nacional para prevenir, detectar y sancionar probables actos de corrupción de funcionarios, empresas y ciudadanos.

El SNA es un auténtico diamante en bruto. El andamiaje institucional y organizacional parece poderoso y consistente con las demandas ciudadanas. Sin embargo, para que se consolide habrá que asegurar su plena integración, así como su aplicación en las 32 entidades federativas. Apenas en febrero de este año, después de cuatro años, se concluyó la pieza faltante con el nombramiento de María de Luz Mijangos como encargada de dirigir la Fiscalía Especializada en el Combate a la Corrupción. Se espera que, con la nueva administración federal, se aproveche al máximo las bondades del sistema y se potencie su capacidad para prevenir y sancionar los delitos de corrupción.

Por último, pero no menos importante, hace algún tiempo la ciudadanía nos sorprendió con la Iniciativa 3 de 3, mediante la cual se promueve que los servidores públicos y sobre todo los candidatos a cargos de elección popular, en un ejercicio de transparencia, hagan públicas tres declaraciones: patrimonial, de intereses y de pago de impuestos. Una iniciativa con reconocimiento internacional, que atiende a las mejores prácticas en la materia y que permite a los ciudadanos comparar el antes y el después respecto a los ingresos y el patrimonio de los funcionarios.

La pregunta resulta obvia: si las cuatro joyas fueron descubiertas durante la pasada administración, ¿cuáles serán las acciones concretas y eficaces que para el combate a la corrupción implemente la Cuarta Transformación?

 

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