CÁPSULAS SARAPERAS

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Lo mataron por un falso amor

En esta ocasión te platico de un hecho que enlutó a nuestra hermosa ciudad de Saltillo, un acontecimiento en el cual las víctimas fueron las familias de los protagonistas, y esto sucedió el día 29 del mes de noviembre del no tan lejano año de1951, precisamente en las vísperas de las fiestas decembrinas.

Te platico lo ocurrido. Una mujer dedicada a la vida galante, una mujer que se dedicaba a la profesión más antigua y cuatro trasnochados, participaron en esta anécdota Saltillense.

A las 3 de la madrugada, cuando no había Saltillense o visitante paseando por las calles de aquel pequeño pero hermoso Saltillo, se escucharon 5 balazos, 5 estallidos de pistola, 5 detonaciones, que despertaron a los vecinos del cruce de las calles de Obregón y Colón.

El motivo fue la búsqueda de las caricias falsas de la fémina llamada Lupe; los empleitados eran tres ferrocarrileros: José Cruz, Enrique, Mauricio y un agente del servicio secreto del Estado que tenía por nombre Rafael.

Por ese rumbo existía un cabaret, en el cual Lupe trabajaba. Ese día, más bien esa noche, ella convivía, sonreía, bebía y disfrutaba con los rieleros. Rafael al llegar, sintió la burla de su amiga, actitud que ocasionó el enfrentamiento de ferrocarrileros y el agente secreto.

Salieron del cabaret. Los 3 ferrocarrileros, confiaban en que eran mayoría, pero no contaban con que Rafael sacaría su pistola para hacerles frente, disparándole a José Cruz, hiriéndolo en el brazo derecho y huyendo del lugar. Por su parte Enrique siguió al pie de la letra el refrán que dice: “más vale aquí corrió que aquí quedó”, por lo que Mauricio, tuvo que hacerle frente en una lucha cuerpo a cuerpo. Instantes después regreso José Cruz, y así entre dos de tres ferrocarrileros lograron desarmar a Rafael. Mauricio logró quedarse con el arma. Ambos trataron de huir, pero un mal pensamiento, como si el diablo se hubiera metido en el cerebro, corazón y alma de Mauricio, lo hizo regresar para jalar del gatillo en tres ocasiones sobre Rafael, quien cayó boca abajo sobre un charco de lodo. Mauricio, quien era fogonero, le dió dos balazos más en la nuca. De hecho una de esas balas asesinas salió por la frente.

Rafael, de apellido Ortiz, el agente secreto, encontró la muerte de manera instantánea. Mauricio el asesino puso tierra de por medio, huyendo hacia Monterrey. A los otros dos rieleros les dio guante la policía municipal. Mauricio el rielero, de inmediato confesó su delito. El cuerpo de Rafael le fue entregado a su amada esposa. Rafael, era muy buen carpintero; la placa del servicio secreto que portaba era la #2.

Esta es una historia que entristeció a los Saltillenses de aquellos años, un hecho que provocó dolor y molestia entre quienes habitaban esta hermosa ciudad de Saltillo.

 

 

Acerca del autor
Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.
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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.