EN EL TINTERO

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La “chafa” transformación 

Aunque 30 millones de mexicanos esperaban en este nuevo gobierno federal la cristalización de la Cuarta Transformación, varios de estos millones y el resto de la población, han visto sólo una Transformación de Cuarta.

Es cierto que Andrés Manuel López Obrador, llegó a la presidencia con un aplastante resultado electoral generado por el hartazgo ciudadano a la labor del PRI y el PAN en el gobierno, pero ¿qué pasa cuando no se cumplen las expectativas ciudadanas?

La esperanza de un importante grupo de la población se mantiene viva con este gobierno federal y algunos coinciden -incluidos políticos de partidos distintos al que se encuentra en el poder-, que el presidente de la República tiene las mejores intenciones para el país.

Sin embargo, la poca o nula capacidad de quienes hoy están al frente de distintas responsabilidades y programas sensibles que tienen que ver con la salud o la seguridad, tiene en vilo a diversos sectores que, afirman, el futuro de México es incierto.

No hace mucho, quienes hoy conforman Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y políticos de partidos distintos a los que estaban en el poder criticaban incansablemente las acciones de gobierno.

Que si la negligencia médica, que si la injusticia, que si la manipulación de un programa social, pero ¿qué pasa ahora? Siguen cometiéndose los mismos errores, las mismas negligencias y las mismas injusticias, y ahora no gobierna el PAN o el PRI.

Queda claro que para quienes buscan el poder y nunca lo han tenido, resulta muy fácil criticar al responsable de manejar al país, pero cuando por primera vez tienen en sus manos la posibilidad de cambiar las cosas, se anticipa un enorme cúmulo de soberbia y superioridad que no les permite ver que lo que hace falta es sensibilidad.

Hace unos días me tocó en carne propia escuchar por parte de un representante de la Cuarta Transformación que deber sangre en los hospitales -por transfusiones-, es casi casi un delito federal. Me caí de espaldas. Y es que, ante la urgencia de un paciente cercano a una servidora, y la ignorancia o distracción en un momento de crisis de la familia, con extrañeza e indignación escuchamos el argumento de que no podía acceder al tratamiento médico porque tenía un “adeudo” de cinco donadores desde hace tres años.

Sin importar que esos donadores se entregaron puntualmente en aquella situación de emergencia, se firmó en esta ocasión un escrito con el compromiso de pagar el “adeudo” lo antes posible a fin de que pudiera hacerse el tratamiento inmediato que indicaba el médico a cargo.

Y pensé: ¿es en serio que esta es la Cuarta Transformación? Si con el PRI o el PAN morían en hospitales por deber grandes cantidades de dinero producto de los tratamientos médicos y operaciones, ahora los mexicanos podrán morir, pero por deber sangre.

Y aunque es el inicio de la “Transformación de Cuarta”, es importante comenzar a reflexionar a quien queremos que gobierne nuestro país, incluso nuestro municipio o estado, porque erramos al pensar que por el cambio de partido en el gobierno las cosas serán diferentes. Ahora debemos detectar a quien realmente quiere transformar, pero con un verdadero sentido social, de sensibilidad y responsabilidad.