CAFÉ POLÍTICO  

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LÍNEA VERDE, LA JABONERA, LA COMPRESORA

Urge que alguien ponga alto al deterioro, menoscabo y averías que la Línea Verde, el Centro Cultural y Deportivo La Jabonera y la Unidad Deportiva La Compresora han venido resistiendo ante la dejadez y abandono del gobierno municipal. Es increíble que el alcalde Jorge Zermeño no esté informado, o al menos nadie le haya dicho que los pocos espacios deportivos que hay en la ciudad, estén sumamente dañados. Lo peor de todo es que desde meses atrás se ha informado en las redes del estado que guardan estos espacios deportivos y culturales y las autoridades no han puesto atención y cuidado debido a que esas obras se construyeron en la administración municipal del hoy gobernador Miguel Ángel Riquelme. La manifiesta indolencia de no atender esas áreas hoy convertidas en vertederos de desechos y basura (muladares), pinta de cara entera a un gobierno municipal revanchista y falaz.

 

BALAZO EN EL PIE

¿Cómo es posible que estas tres áreas: Línea Verde, La Jabonera y La Compresora, las haya dejado morir la actual administración? Vale recordar que las áreas verdes deportivas y culturales levantadas por la anterior administración, se hizo para que los niños y jóvenes no cayeran en las garras de la delincuencia. De esa forma MARS bajó el índice delictivo en la ciudad. Hoy, el repunte que ha tenido la delincuencia en Torreón, se debe en gran parte, a que se ha venido cancelando obras que habían dado un gran resultado abonando por la tranquilidad y seguridad de los ciudadanos. Cabe destacar que esas áreas como la Línea Verde, La Jabonera y La Compresora se crearon sin fines políticos y partidistas. El dejarlas morir de manera deliberada es como darse un balazo en el pie, por lo que podría deducirse que este gobierno municipal actúa más con las vísceras que con la cabeza.

 

QUE ALGUIEN PONGA ORDEN

Tan condenable es el hecho que comento, que haciendo comparaciones con las obras que ha venido realizando actualmente la administración zermeñista, no tienen parangón. Por ejemplo, la remodelación de la Calzada Colón, que tiene un año que inició la obra y aún no la terminan. Vaya barril sin fondo en que se gastarán más de 35 millones de pesos –carísima– y que dicho sea de paso, es una verdadera necedad y mamarrachada. O la próxima pintada de colores partidista–de la misma pintura chafa y corriente– de la plancha de la bella Plaza Mayor. Otro superfluo gasto millonario tirado a la basura. Y lo peor, que además que estas obras son poquiteras y afean la ciudad (rancho grande), hacen ricos a unos cuantos funcionarios pícaros y vivales. Carajo; que alguien ponga orden en Torreón. ¡Por favor!

 

SOBRE EL CHOQUE DE ROLANDO

En otro tema no menos escabroso. En cuanto al escándalo provocado por el Director de Inspección y Verificación Municipal, Rolando Anaya, al chocar un auto del Ayuntamiento de Torreón en aparente estado de ebriedad, es necesario hacer ciertas consideraciones: 1) Todas las evidencias están en su contra. No hay una circunstancia que le ayude a salir de la bronca en que se metió. 2) El hermetismo guardado por el Tribunal de Justicia Municipal al no dar información, ni levantar un croquis del choque, fue para ayudarle. No hay de otra. Eso aquí y en China es corrupción. 3) El tratar de protegerlo                                 –inútilmente–, de nada sirvió ya que la imagen de la administración municipal está muy deteriorada. 4) Zermeño sabe que su colaborador la regó, pero no hará nada por cesarlo. 5) Lógico es suponer que Jorge el alcalde aplicará la máxima política que reza: “no actúo bajo presiones y menos de los medios”, a sabiendas, repito, que Anaya cometió dos delitos y faltas administrativas. 6) De aquí en adelante, que van a decir los conductores beodos que sean detenidos manejando cuetes… ¿”Y yo por qué si aquel (Rolando) andaba peor y no le hicieron nada”?

 

LE QUIEREN VER LA CARA A LA GENTE

7) Al decir Rolando Anaya que no andaba borracho, lo más lógico e inteligente es que él hubiera pedido le hicieran un examen médico en el TJM. 8) Incluso, hubiera exigido que el croquis y parte informativo del choque, estuviese a disposición de los medios de comunicación. Digo, el que nada debe, nada teme. 9) Además, ante la andanada de críticas por su reprobable conducta, de inmediato desde el mismísimo sábado hubiese publicado un video en las redes sociales aclarando la situación. 10) Pero ninguna de estas cosas se dieron. 11) Por si fuera poco ante esta tramoya, funcionarios del Tribunal de Justicia Municipal (Jesús Campos), el jefe de Peritos (Alejandro Cháirez), y la encargada de la Cárcel Preventiva Municipal (Vianey Michell), se escondieron y encerraron en sus casas a piedra y lodo… Ah, y apagaron sus celulares durante días. 12) Es una burla el que algunos funcionarios le quieran ver la cara a la ciudadanía, como si esta no tuviera inteligencia. Pero en fin; estaremos pendientes.

 

EL PARAÍSO

En más de este mismo tema. Rolando Anaya Araujo es un aficionado a tomarse sus copitas y cervezas con regularidad. Ello no tiene nada de malo si es que le revuelve con la chamba. Bien. El asunto es que Rolando se metía seguido a la cantina El Gran Chaparral (esquina de Aldama y Leandro Valle), y departía largas tertulias con varios amigos que también son funcionarios de la presidencia municipal. En la vorágine de la mexicana alegría, compartían alegres. Se vale. Ahora bien, por azares del destino (cargo) Anaya se hizo de una cantina –piquera— llamada El Paraíso, ubicada en la esquina de Calle 10 y avenida Bravo. Esto lo confirman sus propios pares (funcionarios) muy allegados a él. Eh aquí el quid ya que se da un conflicto de intereses. El ser juez y parte. Nos corroboran además que este antro de vicio con suma regularidad termina la atención a parroquianos mucho después de las 2 de la madrugada, que es el límite de horario de cierre de todas las cantinas y bares de Torreón. Vamos, El Paraíso cierra a la hora que se le da la gana, al fin el dueño es el mero jefazo de la Dirección de Inspección y Verificación Municipal. Sin duda un conflicto de intereses por lo que apostamos tronchado (doble contra sencillo), tampoco pasará nada. Bendito sea el Señor.