CÁPSULAS SARAPERAS

 La indiada grande

En esta ocasión te platico de un acontecimiento que sucedió en 1840 y que al platicartelo llegarás a creer que sucedió mucho tiempo antes.

Desde la fundación de la Villa de Santiago del Saltillo y después del Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, los indios de la región, prinicipalmente los tobosos que se organizaban con los apaches, realizaban ataques sorpresivos, estos actos eran conocidos como las indiadas.

A principio del siglo XIX, cuando se colonizaron los estados de Texas y Nuevo México, la tribú de comanches fue presionada para abandonar esas tierras, migrando hacía el sur, y buscaron establecerse en la región sur de lo que hoy es el estado de Coahuila, cerca de esta hermosa ciudad de Saltillo, pero no vaya a creer estimada y estimado Saltillense que el recorrido de esta tribu fue pacífica, ¡no! En su peregrinar quemaban cosechas, robaban, mataban, secuestraban, violaban y muchas tropelías más. Por su parte, las familias se organizaban al saber que las indiadas se acercaban, concentrandose en lugares más poblados y en los cuales se podían defender con menos dificultad.

A finales de 1840 los comanches empezaron a azolar esta región. Empezaron sus desmanes en Potrero de Abrego, por lo que la gente se trasladó a Mesa de las Tablas, donde numerosas familias se habían refugiado, quienes de manera muy organizada y con balas, polvora, armas blancas y con dos esmeriles, los cuales eran un tipo de cañón, pudieron hacer frente y repelar a los indios, quienes se dirigieron a Saltillo, atacando a esta hermosa ciudad el dia 10 de enero de 1841.

Los Comanches, al acercarse, fueron enfrentados por un grupo de ciudadano, encabezados por un hombre llamado José Guadalupe; fue una batalla salvaje, encarnizada en la cual murieron mutilados el Lic. Goríbar, que por cierto era el presidente del poder judicial y ya había sido gobernador, además de Andrés Flores, Francisco Aguirre, Juan Rodríguez, Antonio María Pérez, Crisanto Morales y Agapito Sánchez.

Sin embargo, los inidios lograron entrar a nuestra hermosa ciudad de Saltillo, y durante varios días hicieron literalmente lo que quisieron, hasta que el ejercito destacamentado en San Luis logró contener la invasión, haciendo numerosos prisioneros los cuales fueron encerrados en las plazas de toros de Saltillo y Monterrey.

Según narra J. de Jesús Dávila Aguirre en su libro “En el Saltillo antiguo”, los habitantes tanto de Saltillo como de Monterrey visitaban la plaza de toros y no precisamente para ver de la llamada fiesta brava, sino para conocer a los comanches y desde las gradas ver el espectaculo del uso del arco y de la flecha por parte de los indios, a quienes se les ponia pegado a los burladeros una pequeña cuartilla de plata, de un centímetro de diámetro, o un tlaco de cobre de dos centimetros y desde el lado opuesto a más de treinta metros con una puntería incréible acertaban el flechazo.

Por cierto, esta fue la última ocasión, afortunadamente, que nuestra hermosa ciudad de Saltillo sufrió un ataque de este tipo, conocidos como las indiadas.

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.