AMPARADO EN MUJERES Y NIÑOS

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JUAN ANTONIO MARTÍNEZ BARRIOS

Un grave episodio de violencia estuvo a punto de estallar el lunes pasado en la Rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila, de Saltillo, con la irrupción un centenar de militantes de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).

La imprudencia del dirigente de dicha organización, José Luis López, pudo haber originado un enfrentamiento con personal y alumnos de la Universidad con saldos fatales, pues el centenar de personas que comandaba bloquearon el acceso a las instalaciones de la Rectoría, empujaron a los guardias, secuestraron a empleados y trabajadores y estuvo también en serio riesgo documentación oficial. Afortunadamente la prudencia del rector Salvador Hernández Vélez motivó que las cosas no pasaran de un conato de gresca. Es decir, la violencia sí existió.

Las demandas de atención hospitalaria de la UNTA eran justas, pues en los hospitales universitarios, tanto de Saltillo como de Torreón, las políticas de los directivos frecuentemente adolecen de sensibilidad o no funcionan debidamente las áreas de Servicio Social. Parece que se queda en el discurso la premisa de que, previo estudio socioeconómico, el paciente paga lo que puede pagar. Las quejas son recurrentes: no se entrega el paciente o el cuerpo del fallecido si los familiares no pagan la cuenta. Es un tema en el que Hernández Vélez debe poner mayor atención.

Sin embargo, las adoptadas por José Luis López no son las formas. Bajo la alargada tolerancia de autoridades de los diversos ámbitos y áreas de gobierno, el dirigente de la UNTA tiene la costumbre de ampararse en grupos de mujeres y niños para tomar instalaciones de edificios públicos y amenazar con cachetear a medio mundo.

Es su modus vivendi y su modus operandi, y vaya que les ha sacado enorme provecho económico personal. Y como, ante la escasez de votos, perdió el registro de su Partido Campesino Popular, y no puede vivir sin financiamiento público, ahora busca crear uno nuevo a partir de la asociación civil Emiliano Zapata, la Tierra y su Producto. Y continuar medrando a costa del erario.