CÁPSULAS SARAPERAS

Capitán Lemuel Burciaga

En esta ocasión te platico de un Saltillense por adopción, quien nació el 21 de mayo de 1924, me refiero a Raúl Lemuel Burcíaga Rodríguez, quien curso sus estudios de educación básica en la vecina ciudad de Monterrey, y se tituló como topógrafo, pero su verdadera profesión y pasión la encontró en los servicios castrenses.

En 1940, Lemuel Burcíaga se incorporó al Ejercito Mexicano en el Octavo Regimiento de Caballería, alcanzando el grado de Capitán. Cursó estudios en la Escuela Militar de Transmisiones, en la Escuela de Especialistas de Armamentos y en el Centro de Aplicaciones para los Oficiales de las Armas. Tanta fue su pasión por el Ejército Mexicano que hasta estudio como piloto aviador.

La lealtad y honestidad eran rasgos fundamentales en su servicio público, como lo demostró cuando se desempeñó como agente fundador de la dirección federal de seguridad, o bien como delegado en Coahuila y Chihuahua de dicha dependencia, sin olvidar que también fue subcomandante de la policía en la ciudad hermana de Torreón y por supuesto como director de la Policía y Tránsito de Coahuila.

El actuar del Capitán Lemuel sigue siendo ejemplo de un hombre entregado a su trabajo y valiente en la ejecución del mismo. Distinguiéndose siempre por su buena educación.

El 26 de mayo de 1977, el Capitán Lemuel se encontraba en Meza de Arizpe, aquí en esta bella ciudad de Saltillo, evitando una invasión a predios particulares, cuando fue informado de la fuga de cuatro reos de la Penitenciaria de Saltillo, por lo que sin titubeó alguno decidió incorpórense a la búsqueda y persecución de los delincuentes.

Los prófugos habían tomado como rehén al Lic. Camacho, quien se desempeñaba como director del penal. Al dar alcance a los delincuentes en la guardarraya de Coahuila y Zacatecas, se atrincheraron en la caseta fiscal de Rocamontes.

En pleno enfrentamiento, en el que participaron militares del destacamento de Concepción del Oro, Zacatecas, y policías federales y estatales de Coahuila, comandados todos por el Capitán Lemuel, Camacho gritó: “Lemuel, sé que estas, ayúdame, por favor, ayúdame”. Ante esta situación y al saber del peligro que corría su amigo, el Capitán tratando de hacer uso de sus dotes natos de negociador, se acerca, dando la espalada a la caseta, momento en el cual uno de los delincuentes saca su arma, disparando el artefacto y con ello una bala llena de miedo y traición atravesó el abdomen del Capitán. Camacho ya había sido cobardemente ejecutado.

El Capitán corre herido hacia los policías y es trasladado en helicóptero a Saltillo. Antes de subir a la aeronave dio la que sería su última orden: “fuego a discreción”

El 9 de junio de 1977 termino el camino terrenal del Capitán Lemuel, pero no así su ejemplo y legado.

Un militar de tiempo completo, un estricto y amoroso padre. Quienes lo conocieron, después de 36 años de su partida presumen de su amistad. Un hombre libre y de buenas costumbres capaz de arriesgar la vida por sus semejantes.

En el año 2007, 30 años después de perder la vida de manera heroica, el ayuntamiento de Saltillo le entregó la Presea Saltillo Post Mortem.

Siempre leal a sus principios, siempre entregado a su trabajo, a su familia y a la nación, así era el Capitán Lemuel, un Saltillense que como muchos otros, vale la pena presumir.

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.