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Se van dando, y sin mayores sorpresas, los ajustes en el equipo del gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís.

Aunque dentro de lo esperado, hay quienes cuestionan por ejemplo que no se haya optado por Jericó Abramo Masso para Inclusión y Desarrollo, enviándolo en cambio a la nueva Secretaría de Vivienda, Agua y Ordenamiento, donde consideran que tendrá menos cancha política.

Es cierto que Jericó representa un activo valioso, y seguramente así lo reconoce Riquelme al incorporarlo al gabinete, pero será la primera vez que trabajen juntos, entonces tiene que haber un espacio para conocer estilos y manejos. El ex alcalde saltillense deberá mostrar, además de capacidad, su institucionalidad, y el tiempo dirá si más adelante lo proyectan a otras encomiendas.

Pero además no es cosa menor lo que le están encargando a Jericó, puede no parecer tan atractivo en proyección política como Desarrollo Social, y hasta complicado por los asuntos que le competen a la dependencia, sin embargo el tamaño de los retos que implica la nueva responsabilidad le abre a Abramo la posibilidad de mostrar creatividad y talento. Seguramente lo hará bien, como lo ha hecho anteriormente en otros cargos.

En cuanto a lealtad y juego limpio, tampoco serán un problema para Jericó, ya en el pasado dio suficientes muestras de madurez política. Recordemos como sin ser del equipo de Rubén Moreira, e incluso con episodios de gran tensión, fue el más firme aliado en el tema de seguridad, como alcalde, y más tarde como diputado federal en la gestión de recursos y programas para Coahuila, y aunque tuvo la mano levantada en el proceso de sucesión, no asumió actitudes que socavaran el proyecto del actual gobernador, hoy su jefe, administrativo y político.

Vivienda será uno de los rubros que le corresponderá atender a Abramo Masso, ahí hay grandes retos. Por principio el gobernador ha anticipado un censo estatal para conocer la cantidad de familias que viven en hacinamiento y que requieren de apoyo para superar esa condición, de lo cual seguramente se desprenderá un programa.

En todas las regiones de la entidad hay asuntos pendientes en materia de vivienda, desde los ancestrales asentamientos irregulares en Acuña; los rezagos en las colonias donde se ha reubicado a damnificados de diferentes tragedias en Piedras Negras, Nueva Rosita y Sabinas; la regularización de colonias en Torreón, por ejemplo.

También está en ese ámbito el nuevo desarrollo que se proyecta en Derramadero, al sur de Saltillo.

Pero además hay que tener en cuenta el problema de quienes llegan a ciudades de Coahuila para un primer empleo formal y no tienen acceso a un crédito para vivienda. Si van a censar en busca de hacinamientos, que no lo hagan exclusivamente en la periferia de las ciudades y las comunidades rurales, también lo hay en el centro y algunas colonias de la capital, casas donde se aglomeran trabajadores sureños que no tienen otra opción para alojarse.

Igualmente se requiere creatividad para dar una respuesta a los trabajadores agrícolas, pues aún aquéllos a los que sus patrones les cubren las prestaciones de ley no pueden acceder a un crédito para vivienda, pues en sus comunidades no hay esas opciones.

Tiene tarea Jericó para rato.

La otra designación relevante fue la de Francisco Saracho Navarro, precisamente en Inclusión y Desarrollo. Son varias las razones que llevaron a Riquelme a decidir encomendar el control de la estructura y programas sociales al ex alcalde de Acuña.

Aunque Saracho es varios años mayor que el gobernador, en su trayectoria política han coincidido en diferentes etapas, ambos fueron diputados locales y federales en las mismas legislaturas, y también fueron compañeros en el gabinete estatal el sexenio anterior.

Esa relación de años seguramente pesó en la decisión, pero hay además otra circunstancia y es la región de la cual proviene Saracho, la Norte de la entidad.

Con esta jugada el nuevo Secretario de Inclusión se convierte en un contrapeso para Claudio Bres Garza, quien al asumir por tercera ocasión la alcaldía de Piedras Negras es uno de los principales activos para MORENA en Coahuila.

Es cierto, Bres juega con cautela y madurez, no se confrontará con el gobernador, pero al final de cuentas está ahora en la oposición, y no en cualquier partido, hoy milita en el de moda, en uno que tiene reflectores, presupuesto y carece de cuadros, el escenario ideal para crecer políticamente hacia un proyecto estatal.

La llegada de Saracho al gabinete es una estrategia de contención para grupos y actores políticos del Norte y la Carbonífera.

Casualmente los dos tienen su origen en el mismo grupo, el de Rogelio Montemayor Seguy. Ambos fueron cercanos colaboradores del ex gobernador, y llegaron a las alcaldías de Piedras Negras y Acuña en el mismo periodo. Hoy les toca estar en diferentes lados de la cancha, de la apertura, capacidad de gestión y eficacia de cada uno dependerá lo que logren en materia política.

Y finalmente la designación de Samuel Rodríguez como representante del Ejecutivo en La Laguna, por principio de cuentas termina con la versión de que regresaría a Educación o al Congreso. Pero lo trascendente es que el gobernador le está dejando encargada su casa, le encomienda la operación en la región más complicada y más importante, y le entrega esa confianza a él y no a un lagunero. Para tenerse en cuenta.

 

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