CÁPSULAS SARAPERAS

Un rapto no muy rapto

En esta ocasión te platico que, en el mes de julio del año de 1922, un padre de familia llamado Catasino Reyna buscó con desesperanza, desaliento, consternación y hasta agobio al señor Alcalde de esta hermosa ciudad de Saltillo, ya que su hija había sido raptada por Patricio Cárdenas, quien era patrón de ella, debido a que ella trabajaba como su empleada doméstica.

Don Catasino aseguró que el raptor tenía una casa más en la calle Colón número 18, en la Villa de Mina en el vecino estado de Nuevo León. Nótese que por ser un domicilio fuera de Saltillo, no dije como buen Saltillense el prefijo “de”.

En palabras del padre afectado: “En un principio le pedí por todos los medios que regresara a mi hija, ya que su madre se encuentra muy enferma y desea brindar una última bendición a su hija antes de morir, pero este señor hizo caso omiso y nunca ha obsequiado mi súplica”.

La verdad pareciera que la hija no se fue como que muy a fuerza con el señor Cárdenas a otra ciudad; es más, pareciera que más que un secuestro o rapto fue una huida de dos enamorados, que para no ser señalados por la comunidad, decidieron irse.

Ellos creyeron que se fueron ganando para estar juntos, pero sinceramente ellos perdieron pues se fueron de esta hermosa ciudad de Saltillo.

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.