El último viaje del Coahuila y Zacatecas

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El tren que unió dos estados

Es 22 de junio de 1977, en la estación del tren de pasajeros ‘Coahuila y Zacatecas’ en Concepción del Oro, ubicada en la ahora calle 16 de septiembre, se prepara para partir el último viaje del que fuera el medio de transporte más importante del siglo pasado para dos poblados.

Aquel triste día -al menos para el pequeño poblado minero del vecino estado de Zacatecas- alrededor de 50 trabajadores ferrocarrileros estaban listos para subir al tren el mobiliario de las oficinas del Coahuila y Zacatecas. Ferrocarriles Nacionales había decidido que el pequeño tren no entraría ya a Concepción del Oro, y emprendería una ruta nueva, ahora por vía ancha, de Estación Margaritas a Saltillo, dejando prácticamente en el olvido a varias comunidades rurales.

Testigos de aquel último viaje aseguran que ese momento fue muy sentimental, hubo quienes lloraron al escuchar por última vez la señal del tren que estaba a punto de partir.

Periódicos de la época, como el desaparecido Sol del Norte, relataron aquel triste episodio:

“Así terminó el largo historial de este memorable ferrocarril, que sirvió durante casi ochenta años a dos poblaciones para su progreso industrial”, señala la nota publicada el 23 de junio.

A la 1:00 de la tarde se escuchó la llegada del tren proveniente de Saltillo, desde donde habían partido jubilados y empleados del cariñosamente nombrado “Coahuilita”.

FOTO: Don Jorge González Solís

Un par de horas más tarde, el característico grito “¡Vaaamonos!, seguido del sonido del silbato,  invadió de tristeza la calle principal de Concepción del Oro, comenzaba el último viaje de aquel pequeño tren.

La mayoría del pueblo se encontraba frente a la estación para darle el último adiós

El Coahuilita avanzó y fue dejando atrás a Concepción del Oro. Al mismo tiempo, trabajadores de Ferrocarriles Nacionales iban desmontando la vía que no sería utilizada nunca más.

FOTO: Don Jorge González Solís

Al llegar a Estación Margaritas, un poblado ubicado a unos 15 minutos de Concepción del Oro, se entonaron las Golondrinas y se ‘aventaron’ fuegos pirotécnicos.

“El último día que el tren llegó a Concepción del Oro, se despidió con mucha tristeza por los habitantes, porque dejaba de funcionar un vehículo que durante casi 100 años, sin faltar ni un solo día, trajo muchas alegrías y comunicación entre Saltillo y Concepción del Oro”, señala don Jorge González Solís, comerciante e historiador concepcionense.

El historiador ferrocarrilero Marco Antonio González Galindo relata que aquel triste 22 de junio el tren partió de Saltillo con las locomotoras 802 y 803 acopladas, rumbo a Concha del Oro, con los trabajadores del tren acompañados de música, recordando cada momento vivido.

Foto: Saltillo del Recuerdo | Marco Antonio González Galindo

“Un tren pequeñito, como aguinaldo de juguetería, que va por una vía angosta, claro, como aguinaldo de juguetería. Un tren que fue en un tiempo de mineros y que se hizo después tren de campesinos. Tren de pueblo, con su misma pobreza y desamparo igual”, relata otra de las notas de la época.

Foto: Saltillo del Recuerdo | Marco Antonio González Galindo

EL ‘COAHUILITA’

El tren fue una idea de don Guillermo Purcell, prominente empresario saltillense con negocios mineros en Concha del Oro, quien buscaba una forma de transportar mineral que a la larga terminó por unir a dos poblados.

Purcell hizo las gestiones necesarias ante el entonces presidente de México, Porfirio Díaz, para que en 1893 comenzaran los trabajos de construcción y se concluyeran para su inauguración el 15 de septiembre de 1898.

En aquel momento tan importante estuvieron presentes los gobernadores de Coahuila y Zacatecas, Miguel Cárdenas y Jesús Aréchiga, respectivamente. También los primeros jefes de estación: por Saltillo Francisco Montijano, y por Concepción del Oro Salvador L. Trujillo.

El Coahuila y Zacatecas era un tren de vía corta, que viajaba a una velocidad promedio de 40 kilómetros por hora, realizaba dos recorridos diarios, el primero, a las 7:00 de la mañana de Saltillo a Concepción del Oro, a donde llegaba a las 12:00 del mediodía, para partir nuevamente a la 1:00 pm con destino a la capital de Coahuila, a donde llegaba a las 6:00 de la tarde.

En Saltillo, el Coahuilita entraba por la calle de Felipe Berriozabal hasta el parque La Maquinita, para después regresar de reversa pasando por el ‘Puente Negro’, para así entrar a su estación.

FOTO: Don Jorge González Solís

“Ese tren nos sirvió de mucho, no solo para transportar mercancías y pasajeros, sino como un referente en comunicación entre Saltillo y Concepción del Oro, y varias estaciones que hacía en su recorrido”, menciona don Jorge González.

Y es que el tren además hacía paradas en prácticamente cada ranchería entre ambos poblados: San Juan, El Crucero, Encantada, Aguanueva, Carneros, Buñuelos, Fraile, La India, La Pedrera, Punta de Santa Elena, Melville, Las Cotuchas, Jazminal, San Carlos, San Miguel, Ávalos y Margaritas. Pero además se interconectaba con Bonanza, Canutillo, Jesus María, San Pedro y Terminal de Providencia.

Hacer el viaje de cinco horas en el ferrocarril entre Saltillo y Concha del Oro era toda una odisea, según relatan algunas personas que fueron asiduos viajeros.

El tren contaba con dos categorías, primera y segunda, la diferencia, además del precio, era que en primera los asientos eran acojinados.

Foto. Gabriel Berúmen

En cada estación que el tren se detenía había ofrecimiento de comida, desde lonches, refrescos, cajeta de Celaya, gorditas y limas, hasta mole, quesos, enchiladas y periódico, aunque fuera de fechas anteriores.

“Era más que una experiencia inolvidable, un viaje delicioso, largo pero al mismo tiempo causaba mucho entusiasmo el ir platicando con los demás pasajeros, y sobre todo disfrutando de los antojitos que en las estaciones nos ofrecían las gentes que se subían al tren a vender sus productos”, relata don Jorge González, de Concepción del Oro.

Varias anécdotas se cuentan sobre los viajes que realizaba el Coahuilita. Dicen que era el único tren que se detenía cuando un burro se atravesaba, algo que ahora resultaría imposible, considerando las altas velocidades a las que viajan, pero como el Coahuila y Zacatecas viajaba muy lento, era fácil detenerse para ahuyentar al despistado animal.

Foto: Saltillo del Recuerdo | Marco Antonio González Galindo

Mario Torres García, quien viajó de niño en el tren, relata como una de sus aventuras que era muy fácil el subirse y bajarse de un vagón a otro.

Eran también muy peculiar la manera en la que el tren entraba a Concha del Oro y era reacomodado, pues por lo estrecho de las calles tenía que entrar de frente, para luego posicionarse en una tornamesa gigante que volteaba la locomotora para dejarla nuevamente en posición de salida.

Según reportes de Marco Antonio González Galindo, en el Coahuila y Zacatecas llegaron a viajar hasta 50 mil personas por año. En cada uno de los tres carros cabían 48 pasajeros.

Las primeras máquinas del Coahuilita eran de vapor y de origen estadunidenses, luego llegaron las de electrodiésel. Se tenían 11 máquinas nuevas y una usada –relata Marco Antonio González Galindo- una de ellas, la número 4, costó ¡25 mil pesos!

El Coahuila y Zacatecas tuvo cinco lamentables accidentes a lo largo de los 80 años que prestó servicio, en 1903, cuando se chorreó un tren de carga entre Concha del Oro y Margaritas; en 1908 en el ramal de San Pedro; en 1917, cuando la máquina número 3 se descarriló por exceso de velocidad; en 1942 cuando hubo dos muertos en la volcadura de la máquina 8, y en 1954, cuando la número 10 murieron dos trabajadores, cerca de Puente Moreno.

El Coahuila y Zacatecas llegó por el auge minero de Concepción del Oro, que estaba convertida en un importante poblado en la época revolucionaria y postrevolucionaria. Era necesario un transporte para llevar el mineral fuera del poblado zacatecano, y además, para transportar a comerciantes y compradores.

“Yo creo que no hay cosa más importante tanto para Saltillo como para Concepción del Oro como el ferrocarril, permitió una vía de comunicación muy importante, muy interesante. Abrió el comercio en las dos partes, abrió mucho camino a gente de Concha del Oro que venía a saltillo a estudiar, a trabajar o simplemente a hacer sus compras”, señala el investigador Marco Antonio.

También fue transporte de cultura, pues a Saltillo llegaron grandes artistas provenientes de Zacatecas, como Rubén Herrera, además de las obras del poeta Antonio Valdez Carvajal.

“Concepción del Oro sirvió mucho a Saltillo en el punto de vista económico, grandes cantidades de dinero se manejaban en Concha y se distribuían en Saltillo. Llegaba la gente de Concha del Oro a hacer las compras de productos Cinsa, Verástegui y de ropa que se fabricaba aquí (en Saltillo), porque había 17 fábricas, todo eso fue motivo de avance para ambas ciudades”, reconoce el saltillense Marco Antonio.

FOTO: Don Jorge González Solís

Pero el auge minero de la vecina población zacatecana se vino en picada.

En 1957 la Mazapil Cooper Company (MACOCOZAC) vende el ferrocarril, porque ya no era costeable. La economía se había debilitado a causa de las fluctuaciones en precios del mineral.

En 1959 estuvo a punto de quebrar el Coahuilita, según relata El Sol del Norte, pero la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se hizo cargo de él, impidiendo que se paralizara desde entonces el tránsito entre ambas poblaciones.

La SCT comenzó a hacer incluso rutas turísticas, para revivir los años de bonanza del pequeño ferrocarril, aprovechando los cursos de verano que se impartían a extranjeros en Saltillo, además de obsequiar viajes a los niños.

En 1970, el Gobierno Federal lo otorgó como patrimonio a Ferrocarriles Nacionales de México, quienes decidieron en 1977 hacer el cambio de vía y dejar fuera a Concepción del Oro y a todas las comunidades rurales de ambos estados.

Curiosamente ni en Zacatecas, ni en Coahuila se rescató alguna de las máquinas del importante tren, pero sí lo hicieron en Puebla, en donde se encuentra la máquina 10 de vapor y la 802 de diésel expuestas como “Coahuila y Zacatecas” en el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.

El Coahuila y Zacatecas expuesto en el Museo de Puebla

Lo mismo en San Luis Potosí, en donde se exhibe la máquina 800 y en Mérida, Yucatán, se encuentra uno de los carros ejecutivos.

En Saltillo, lo único que se rescató fueron dos vagones, uno que se encuentra en el Museo del Desierto, y otro más en el Archivo Municipal. Otro más, un carro ejecutivo, fue robado de los patios del Coahuila y Zacatecas, aunque recientemente fue ubicado en un rancho cercano a Saltillo, propiedad de un empresario y político muy conocido, en donde se convirtió en un bar.

Otra de las máquinas que sirvió al Coahuila y Zacatecas, aunque por corto tiempo, es la 279, una emblemática locomotora de vapor que aún se encuentra en funcionamiento en Cuautla, Morelos y que fue inmortalizada en el billete de 100 pesos emitido en el 2010.

En alguna ocasión, las vías del Coahuila y Zacatecas fueron recorridas por la famosa máquina 501, aquella en la que perdiera la vida el conocido Héroe de Nacozari, Jesús García.

Réplica de la máquina 803 la última que partió con el Coahuila y Zacatecas, elaborada por Aurelio Cabrera

Aún, en la memoria de muchos que viajaron en el Coahuilita están miles de recuerdos de aquellos días de antaño que vivieron ambas poblaciones, algunos incluso añoran que algún día regrese este medio de transporte que fue sepultado aquel 22 de junio de 1977, luego de haberse emitido el oficio 23031-GGZ-796 en el que se leía al calce “La Secretaría de Comunicaciones y Transportes autorizó la supresión de los servicios del ex Ferrocarril Coahuila y Zacatecas, por incosteables”.

“Hubo lágrimas, la tristeza invadió a muchos, empleados y usuarios, no se acostumbrarán fácilmente a ya no oír el silbato del tren que los transportaba”, escribió Delia Echeverría en El Sol del Norte.

Don Jorge González Solís, Marco Antonio González Galindo y Aurelio Cabrera –este último quien trabajó como telegrafista y bombero en el tren- son quizá los últimos guardianes de la historia de tan importante medio de transporte.

Don Jorge González Solís, historiador de Concepción del Oro

 

FOTO: Don Jorge González Solís

FRAGMENTOS EL POEMA “EL ÚLTIMO ADIÓS”

Escrito por J. Encarnación Mendoza R., conductor del Ferrocarril Coahuila y Zacatecas

 

“Ya se acabó el Coahuilita

Que corría a Concepción

El tren de la vía chiquita,

Que se llevó mi corazón.

Pita pita y caminando;

Ya no te veré jamás,

Me moriré recordando

Que ya nunca volverás.

 

Te da Concepción del Oro

Un adiós y los ramales

Y el fabuloso tesoro

De sus ricos minerales.

 

Te dicen los de la Punta

Adiós; también de Jazminal.

Y Ávalos donde se junta

El entronque de Terminal.

 

Parece una melodía;

Tu silbato, tu gran voz,

Que se pierde en la lejanía

Contestando aquel adiós.

 

Donde se escribió esa historia

Que jamás se borrará

Y también de la memoria

Ya jamás se olvidará”

46 años después foto tomada el 2 de noviembre de 1972 y en noviembre de 2018 Heriberto Calvillo y Aurelio Cabrera en Estacion Fraile.

 


FOTOGRAFÍAS TOMADAS DE LA COLECCIÓN DE MARCO ANTONIO GALINDO Y LA COLECCIÓN DE JORGE GONZÁLEZ / SALTILLO DEL RECUERDO BLOGSPOT/ COLECCIÓN GABRIEL BERÚMEN

Foto: Saltillo del Recuerdo | Marco Antonio González Galindo
Acerca del autor
Reportero Multimedia. Periodista de barrio y contador de historias apasionantes. Premio Nacional de Comunicación «José Pagés Llergo» 2017. Premio Estatal de Periodismo 2015, 2016, 2017 y 2018
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