CÁPSULAS SARAPERAS

Zugspitz – Artisten en Saltillo

En esta ocasión te comento de una ocasión en que nuestra hermosa ciudad de Saltillo se encontraba a la expectativa. Un espectacular evento captaba la atención de los Saltillenses, un espectáculo maravilloso de sensación única, así fue presentado en su tiempo. Hora y media de show en la cuerda floja, los cables median 96 metros aproximadamente de largo desde la catedral de Santiago hasta el Palacio de Gobierno, que en ese tiempo contaba sólo con dos pisos.

La cita fue el sábado 19 de diciembre de 1953, a las siete y media de la noche; el costo fue de 3 pesos por adulto y de un peso por niño. Un evento organizado por la cerveza Cruz Blanca y patrocinado por la defensa nacional y el municipio de Saltillo.

El espectáculo consistía en subir, recorrer los cables y bajar; eran dos cables, uno de ida y otro de regreso.

El recorrer la cuerda floja era el reto, ah, pero uno de los números y el más emocionante no era a pie, sino en motocicleta; un escuadrón alemán el encargado de realizar tal hazaña, un evento de talla internacional en el corazón de nuestra hermosa ciudad. El camino de la muerte estuvo en Saltillo. La compañía de origen alemán se llamaba Zugspitz-Artisten, cuyo primer nombre era en honor a la montaña más alta de Alemania, ubicada en los Alpes Calizos del Norte y es la frontera natural con Austria.

Los boletos se podían adquirir en la calle de Xicótencatl y V. Carranza, hoy Pérez Treviño, ahí donde estaba ubicada la distribuidora de cerveza Cruz Blanca. En esos años los números telefónicos eran de tres dígitos, y en el número 6-13 negro, podías separar las entradas, además, por supuesto, de pedir la cerveza.

A esa hora, en diciembre ya obscurece, por ello se usaron reflectores, para que todos los asistentes pudieran apreciar el espectáculo.

Se notificó que el tráfico de las calles aledañas serían cerradas para evitar accidentes, la emoción de los Saltillenses no se escondía; los ciudadanos estaban a la expectativa de una emoción que se balanceaba en la cuerda floja entre morbo y miedo. Y seguramente más de una persona pagó sus 3 pesos para ver si alguno de los experimentados acróbatas erraba y caía.

La admiración de los Saltillenses fue total, el llamado espectáculo maravilloso de sensación única asombró a todos los presentes, el evento, un éxito y Saltillo esta hermosa ciudad sobrevivió al camino de la muerte.

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.