CAPITALES

FRANCISCO TREVIÑO AGUIRRE

México y la dependencia del petróleo. 2ª. Parte

Pemex se ha visto obligada a tomar medidas drásticas para estabilizar su futuro financiero debido a la baja producción y los ingresos por exportaciones. En 2015, Pemex perdió $ 30 mil millones de dólares, mientras que la deuda de la paraestatal totalizó los $80 mil millones. Además de las pérdidas operativas, los ductos de la compañía son un objetivo constante para el sabotaje (huachicoleros) que cuesta cientos de millones de dólares en pérdidas al año. Al ajustar el presupuesto de Pemex en los últimos años, los costos operativos se han reducido significativamente al disminuir su fuerza laboral en un 10% y convenciendo al Gobierno Federal de que se haga cargo de algunas de las pensiones de sus ex trabajadores, así como negociar el pago de impuestos hasta en un 33% de disminución. Una vez que ha dejado de operar como monopolio del Estado, tendrá que aprender a adaptarse a un mercado donde ahora tendrá competencia. La asociación con empresas privadas para la exploración y producción es una de los principales objetivos de la Reforma Energética, lo cual se deberá realizar de una manera ordenada para estabilizar la producción nacional y competir con empresas privadas. La falta de experiencia de Pemex en aguas profundas, permite que al asociarse con empresas más experimentadas en este sector, se puedan obtener mejores resultados. En este sentido, las actividades dentro de la cadena de valor del sector energético del país, permiten la participación del sector privado bajo esquemas regulados. En esta cadena encontramos el transporte tanto de lo que se obtiene del subsuelo (crudo, gas natural) así como de los que son resultado de un procesamiento (petroquímicos y refinados) en los términos establecidos en la legislación secundaria por medio de permisos otorgados por el Ejecutivo Federal, de una manera más amplia que la considerada en el Artículo 27 Constitucional en el tema del petróleo. En esto contexto, podemos mencionar los recursos prospectivos, los cuales son aquellos prospectos exploratorios con potencial de convertirse en campos de producción que aún no han sido descubiertos, pero que cuentan con información de su ubicación para que en un determinado momento puedan ser descubiertos y desarrollados. En este sentido, existe riesgo e incertidumbre ya que no se puede asegurar la existencia de hidrocarburos y por consiguiente, el volumen es también desconocido. Dentro del marco legal de la reforma energética, se establecido qué oportunidades exploratorias tienen posibilidad de desarrollarse con éxito en los próximos 15 años. Este esquema se basa en las rondas de licitación establecidas por bloques y que se dividen en tres secciones: las que fueron asignadas a Pemex en la ronda cero, las que están consideradas en el Plan Quinquenal 2015-2019 y las que no se asignaron a Pemex y tampoco están dentro del mencionado Plan pero que pueden ser licitadas posteriormente. Al determinar las oportunidades en cada escenario, se designa un perfil de producción para cada campo (terrestre, aguas someras y aguas profundas. De acuerdo a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, al 31 de diciembre de 2016, México cuenta con recursos prospectivos de 112.8 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, de los cuales el 53.3% se encuentran en campos no convencionales. (lutitas).

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