CÁPSULAS SARAPERAS

Felipe, el asesino y delicuente que buscó su libertad

En esta ocasión te platico una historia, que sucedió en esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad ni se llamaba Saltillo, sino era la Villa de Santiago del Saltillo. Corría el año de 1816, el mes de julio, cuando Felipe Morales se quejó de su desgracia, de su situación, de su soledad, pues se encotraba en prisión desde hace cinco meses y algunos días. ¿El motivo?, haber lesionado a un soldado de infantería.

Pero déjeme informarle estimada y estimado Saltillense que el tal Felipe, ya tenía antecedentes criminales, pues hacía dos años, o más bien poco más de dos años, había estado en prisión, en dicha ocasión por haber dado muerte a Esteban Rojas. Por este crimen había estado en prisión un año, cinco meses y ocho días, pero volvió a disfrutar de su libertad, gracias a un indulto que se publicó el día 13 de febrero de 1815.

Felipe, el asesino, el delicuente, el que estaba prisionero, buscaba de nuevo su libertad, y por ello busco la misericordia del comandante y le dijo textualmente: “hagame la caridad de ponerme en libertad para irme a mi patria o sino, mande me lleven para Monterrey y determine de mi persona lo que sea de su mayor agrado, pues me encuentro en la cárcel pasando muchisímas necesidades”. Pareciera que Felipe, buscaba más unas vacasiones con todas las comodidas, que el pagar por su delito.

El asesino de Esteban y quien había herido a un soldado, afirmaba que merecía ya salir de la cárcel pues la herida no habia durado ni quince días y además dijo que había herido al militar en estado de embriaguez, y que borracho no cuenta.

Si esta sorprendido por la petición y explicación que dio Felipe, pues tome asiento, que no va a comprender la respuesta que le dio la autoridad, pues bien se le otorgó la libertad que debería de gozar en menos de tres días para ser desterrado de lo que en aquel tiempo era la Villa de Santiago del Saltillo a la ciudad de San Luis Potosí.

Esta es una historia, que sucedió hace tiempo en esta hermosa ciudad, cuando aún no era ciudad, una historia en la cual, un delicuente, que había asesinado a una persona y años despúes lesionó a un soldado, buscó y encotró la caridad de la autoridad, para volver a respirar el aire de la libertad, suplicando que se apiadasen de un pobre y desesperado criado, que estaba conciente de su culpa, que acepataba haber cometido un delito y que estaba arrepentido.

 

 

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.