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A partir de hoy estaremos siendo testigos de una batalla épica que se resolverá justo en un mes, el 16 de diciembre, cuando se elija al nuevo alcalde de Monterrey. Una contienda que concentrará necesariamente la atención nacional, y que tendrá sus repercusiones políticas para Coahuila.

Monterrey es bajo cualquier circunstancia un referente político y económico en el país. Con mayor razón ahora que van a una elección extraordinaria, la única que se estará disputando por estos días en México, y será la primera confrontación luego de los comicios del primero de julio y sus trepidantes resultados, en que volverán a medirse las fuerzas políticas actuantes.

¡Y en qué cancha!

Para el PAN es la primera elección bajo la nueva dirigencia de Marko Cortés. Monterrey ha sido una de sus fortalezas a nivel nacional, han gobernado esa ciudad en varias ocasiones, desde que la ganaron por primera ocasión a mediados de los noventa con el emblemático Jesús Hinojoa Tijerina.

Llevan como candidato a Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, que ya fue alcalde, hace casi 20 años, cuando apenas tenía 34.

Para MORENA, si en cualquier otro momento Monterrey no sería una plaza de mayor relevancia, en esta ocasión sí lo es, por dos circunstancias. Primero porque al ser la primera elección después de las de julio no se pueden permitir caer a la tercera o cuarta posición. Un resultado así equivaldría, al menos en términos de percepción, a una contundente manifestación del desencanto con un gobierno que tendrá quince días de estrenado.

Cabe la acotación. De hecho MORENA y Andrés Manuel López Obrador acaban de tener un primer tropiezo en Monterrey, que fue la única ciudad en donde hubo más votos para la opción de Texcoco en la polémica consulta sobre el nuevo aeropuerto para la Ciudad de México.

Y la segunda circunstancia que le da peso para MORENA, es que se trata de la tierra de Alfonso Romo, uno de los alfiles de López Obrador. Romo podrá tener excelentes relaciones con grupos de poder político y económico a nivel nacional, pero en casa tiene una disputa histórica que seguramente pesará en esta elección.

Romo está confrontado nada menos que con su suegro Alejandro Garza Lagüera, quien lo acusó de haberlo defraudado cuando fueron socios en el grupo Savia. Garza y sus millones pesan en Monterrey y seguramente apoyará al candidato que vea con más posibilidades de derrotar a quien sea impulsado por su yerno.

A estas alturas, con la cuenta regresiva corriendo, MORENA no ha definido quién será su candidato en Monterrey. Para la elección extraordinaria contendieron con Patricio Zambrano, en una coalición con el PT y Encuentro Social.

Pero aún siguen litigando que se les permita disolver ese convenio de Coalición y postular a otro candidato. De hecho esta semana lograron que el Tribunal Electoral les autorizara a ir solos y con nuevo abanderado, pero aún quedan dos instancias por resolver, y la experiencia reciente es que van resolviendo en sentidos diferentes.

Dentro de MORENA dicen que no quieren ir con Zambrano, pues en la anterior contienda aflojó el paso para favorecer al PRI. Voces afines al PAN dicen que quitan a Zambrano para apuntalar precisamente al PRI, pues no pueden esperar otra cosa improvisando de último momento a un candidato para una campaña cortísima y dejando la base dura del PT, nada despreciable, disponible.

¿Con quién jugarán al final de cuentas MORENA y Romo?

El PRI repetirá con Adrián de la Garza, que va por la reelección.

Y es precisamente en los terrenos del PRI donde empieza a revestir interés para Coahuila, pues el operador de la elección será el ex gobernador Rubén Moreira Valdés.

Ser delegado especial le abre una oportunidad única a Moreira, la posibilidad de reposicionarse a nivel nacional en una elección tan competida y significativa, que si la gana lo pondrá en la antesala nuevamente de la dirigencia nacional que se renovará en 2019.

Rubén Moreira se ganó a pulso esa oportunidad. Fue él quien desde el CEN, como Secretario General, abrió la batalla legal para revertir los resultados en Monterrey y Guadalupe, donde se extraviaron paquetes electorales el día de los comicios, una situación grave que había pasado inadvertida.

Precisamente Moreira lo señaló, absortos en la elección federal no se había puesto atención a los comicios locales ni a las irregularidades que se presentaron y que eran suficientes para pelear por una anulación.

En Monterrey consiguieron primero cambiar el resultado y luego que se anulara la ordinaria. En Guadalupe lograron que se reconociera el triunfo de Cristina Díaz, quien hace años fue Secretaria General del PRI con Humberto Moreira Valdés.

Hoy Rubén va a Monterrey por su futuro, tiene la capacidad de estrategia y la disciplina para construir el resultado que necesita –no es conseguir, es todavía más, construir–, y el terreno no le es desconocido, están vigentes algunos activos políticos que construyó su influyente tío Oscar Moreira Flores, ya fallecido, desde la Autónoma de Nuevo León, y sus relaciones personales con actores relevantes como Benjamín Clariond Reyes Retana y Felipe Enríquez Hernández, que le podrán conseguir los contactos necesarios con los grupos económicos que pueden facilitar el recurso que hará falta en la elección.

Rubén en la elección de julio en Coahuila obtuvo el resultado que necesitaba, debilitó a los grupos que le estorban, y potenció a los actores políticos que le conviene tener bien ubicados. Consiguió junto con Manolo Jiménez la hazaña de darle al PRI la única capital ganada en todo el país.

Ese logro ya lo marcó, ya lo aprovechó, y ahora va por Monterrey, no importa que Saltillo deje de ser la única capital gobernada por un alcalde priista, así conviene para que el juego pueda continuar.

Por cierto, para los coleccionistas de datos curiosos, cuando se pactó que Cristina Díaz fuera la compañera de fórmula de Humberto Moreira en el CEN del PRI, el enlace del equipo de Humberto con el de Díaz fue nada menos que Javier Villarreal, quien por esos días trataba de incrustarse en el grupo que se iría con el ex gobernador a México.

Marco Flores se lo sacudió a Humberto, y Villarreal se regresó de Tesorero con Jorge Torres López, para desdicha de este último, pues aunque Javier le resolvió su situación patrimonial por otras generaciones, le involucró en mayúsculos líos legales que le robaron la tranquilidad personal, la salud, y le mantienen en riesgo la libertad.

Hoy Villarreal vuelve a poner en escena a Humberto con algunos testimonios en Estados Unidos que repercuten hasta España. Justo cuando comenzaba el escándalo por las revelaciones que se empiezan a dar en el juicio contra El Chapo Guzmán y que involucran a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto. Que distractor tan oportuno, si no fuera porque aseguran que en política las casualidades no existen, se podría afirmar que hubo una afortunada coincidencia.

 

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