Dignifica Premio Manuel Acuña la creación poética: Alejandro Albarrán Polanco

Alguna vez el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, escribió que «poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio», fragmento escrito que, quizá, encaja con la creación poética de Alejandro Albarrán Polanco, misma que la noche de este lunes lo convirtió oficialmente en el ganador del Premio Internacional de Poesía Manuel Acuña de Lengua Española 2018.

«Significa mucho yo creo que me va a cambiar la vida o ya me la cambió, y a mi mamá también porque ahora le voy a poder comprar una casa. Una parte supongo la puedo invertir en otra cosa», compartió en entrevista con medios, el originario de la Ciudad de México, radicado en Xalapa, Veracruz.

El autor del poemario premiado entre más de 550 trabajos literarios provenientes de 25 países y titulado «Algunas Personas no son Caballos», compartió la sorpresa que le significó haber logrado esta hazaña.

«Era el último de poesía que tenía escrito, quise concursarlo y dije ‘bueno, primero lo voy a meter, literalmente, al que más dinero da y no me lo voy a ganar, entonces voy a meter al que sigue y así’, pero no me imaginé que pegara a la primera», dijo el poeta.

«Algunas Personas» es, en palabras del autor, uno de sus trabajos más íntimos y allegados emocionalmente a él, ya que en su composición se retratan las vivencias y enseñanzas compartidas con sus amigos, a quienes definió como «sus verdaderos maestros».

«Trata de las personas, de mí, de mi percepción de las otras personas, de mi percepción de la realidad y de la humanidad de algún modo, de cuestionarme mucho a través del lenguaje, ya sea con preguntas o con las mismas palabras ponerlas a jugar hasta un límite, hasta donde yo puedo», platicó.

Por último, aseguró que el Internacional Manuel Acuña dignifica al género lírico y su hechura, al ser el reconocimiento más importante de habla hispana creado para difundir la escritura y estimular la creación de la poesía, además de estar acompañado de un premio único e indivisible de 120 mil dólares.

«Claro que lo dignifica, le da un estatus que no tiene en realidad. Digamos que los poetas no tenemos acceso a muchas cosas, y mucho menos a un salario digno. Este libro llevo trabajándolo más o menos unos cuatro años y listo, como está ahorita, debe tener tres años», finalizó Alejandro Albarrán. (OMAR SOTO)

 

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