Migrantes siguen llegando a frontera sur de México tras masiva caravana 

(Xinhua/Str) 

Ciudad Hidalgo, México.- Frente a la puerta de entrada de México en Ciudad Hidalgo, al extremo de un largo puente que conecta con Guatemala sobre el río Suchiate, se agolpan historias con un común denominador.

«En Honduras no hay empleos, uno aguanta el hambre», describe María Inés, una madre soltera que trae de la mano a sus hijos Stefany y Marvin, de 11 y 9 años, respectivamente.

Cuenta que la semana pasada dejaron la occidental ciudad hondureña de Ocotepeque y atravesaron Guatemala para llegar a la frontera sur de México aspirando recibir refugio y, con él, una mejor vida.

«Juntaba latas en la calle porque no hay empleo», expone la mujer de 42 años.

Igual que una veintena de migrantes hondureños, María Inés aguardaba hoy a que la agencia migratoria mexicana le abriera la puerta de gruesas barras blancas para tramitar su solicitud de refugio.

Miles de hondureños se apostaron frente a esa misma puerta el 19 de octubre pasado tras llegar en una masiva caravana, inédita en el diario flujo de migrantes centroamericanos que cruzan sin papeles a México por puntos ciegos para dirigirse hacia Estados Unidos o quedarse en el país.

Ese día, cientos de ellos esperaron para pedir refugio al gobierno mexicano pero miles más atravesaron el río en balsas o nadando, varios incluso después de lanzarse al agua desde lo alto del puente.

La caravana en la que van cientos de niños se reagrupó en suelo mexicano y hoy seguía su camino por el estado de Chiapas, pero marcó huella en hondureños como María Inés que ya pensaban migrar y que esta semana han continuado llegando al cruce de Ciudad Hidalgo.

«Cuando los miras que hacen fuerza, hay que unirse», explica Alex Flores, otro hondureño que dejó su casa tras seguir en los noticieros el recorrido de la caravana hacia México.

Dice que al día siguiente, el 20 de octubre, salió de la capital Tegucigalpa rumbo a la frontera sur de México, aunque él a diferencia de María Inés quiere llegar a Estados Unidos, como el grueso de los migrantes que acompañan la peregrinación.

El hombre de 40 años narra que era un transportista dueño de varios camiones pero que tuvo que venderlos por la situación económica en el país centroamericano, optando por emprender su primera aventura como migrante.

(Xinhua/Str) (

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en que no se permitirá la entrada de migrantes sin papeles a su país y amenaza que movilizará tropas a su frontera con México.

«Para aquellos en la caravana, den la media vuelta, no estamos dejando entrar ilegalmente a la gente a Estados Unidos. Regresen a su país y, si quieren, apliquen para una ciudadanía como otros millones lo están haciendo», escribió hoy Trump.

Pero Alex asegura que no aguanta el hambre y agrega: «Trump puede decir un montón de cosas, hermano, el problema es que hay derechos humanos».

El Instituto Nacional de Migración (INM) mexicano ha recibido a 1.743 hondureños que pidieron refugio en el cruce de Ciudad Hidalgo desde el día que llegó la caravana, dijeron hoy en un comunicado la Secretaría de Gobernación (Interior) y la Cancillería.

Varios que llegaron después de ese episodio entraron hoy por el cruce para tramitar el asilo y personal del consulado de México en Tecún Umán, la ciudad guatemalteca fronteriza con Ciudad Hidalgo.

«Nunca se les ha negado el paso», responde un policía federal a los que aguardan pasar y que a momentos se impacientan.

El miembro de la organización Movimiento Migrante Mesoamericano, Rubén Figueroa, coincidió que la caravana ha impulsado a hondureños y centroamericanos a migrar en grupos hacia México o Estados Unidos.

«Nosotros ya no le llamamos caravana a esto porque no es una acción que empiece y termine, es un éxodo», dijo a Xinhua.

Figueroa, quien lleva años atendiendo migrantes en tránsito en el sur de México, previó que Estados Unidos los esperará con una frontera militarizada en sintonía con la «enfurecida» política migratoria que Trump emplea.

«El racismo hacia el migrante es algo que lo caracteriza, pero hoy en día utiliza de forma política electoral el dolor de cientos de vidas incluidos niños y mujeres. De una persona que separa a niños de sus padres, ¿qué se puede esperar?», planteó.

El fenómeno ha trastocado la vida de los ciudadanos a ambos extremos del puente internacional, que desde el 19 de octubre permanece cerrado al paso de los cientos que lo cruzan a diario para hacer compras o trabajar del lado mexicano.

Guatemaltecos que normalmente usan el puente han atravesado estos días por el río pagando el viaje en balsa y siendo atendidos por los agentes migratorios mexicanos en la arenosa ribera, algo inusual y que tiene influencia en sus bolsillos.

«Se me hace más costoso por acá, por lo que uno paga», comenta un catequista de la localidad guatemalteca de Malacatán que dos veces por semana entra a México con su permiso de visitante regional en la mano.

 (Xinhua/Jesús Alvarado Rodríguez

En el parque de Tecún Umán, a pocas calles del puente internacional, al menos 50 hondureños recién llegados se protegían del sol y los policías estimaban que el número subirá en los siguientes días porque una nueva caravana está atravesando Guatemala.

«No se había visto esto. Antes se veían cinco o 10 migrantes que pasaban para el río», comenta un oficial afuera de la parroquia donde hacen fila por platos de espagueti, pan y agua.

En el puente, María Inés, la mujer que viaja con sus dos hijos, asegura que esperará el tiempo que sea necesario para ser recibida en México porque dice que a su país no regresa. (XINHUA)

 

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