El día en que una diva visitó Saltillo. Se realiza Callas in Concert en el FIAJT 2018

Son casi las 9:00 de la noche de un jueves 11 de octubre. El Teatro de la Ciudad Fernando Soler, se encuentra en lleno total y en su escenario los miembros de la Orquesta Filarmónica del Desierto de Coahuila, preparan sus instrumentos para musicalizar la velada. Mientras tanto, en las butacas del recinto, los asistentes se muestran expectantes por lo que están a punto de presenciar.

Un agudo sonido de violín abre la noche. Las luces del Teatro comienzan a bajar. La primera melodía comienza. Los celulares y conversaciones se apagan. Los chelos, tambores, clarinetes y demás instrumentos, crear una antesala única al esperado momento.

Rompiendo las barreras del tiempo, una mujer vestida de blanco y acompañada por un gran porte, se planta en el centro del recinto. Es inevitable que quienes la miran, hagan un gesto de asombro, pues se trata de la finada diva de la ópera, María Callas que, con la ayuda de tecnología holográfica ha vuelto a la vida, 40 años después, para deleite de los saltillenses, dentro del Festival Internacional de las Artes Julio Torri 2018 (FIAJT).

Su rostro, movimientos, clase y sobre todo, su nostálgica voz que se cuela por los oídos, provocando un halo de melancolía mezclada con un crisol de emociones encontradas, lucen impresionantemente reales. Es la tenor griega, «La Divina», la mujer que nació para cantar y que renació en el Fernando Soler.

En un verdadero acto magistral, la visitante afianza lo que ya había demostrado en su corta pero icónica carrera dentro del bel canto: ser una de las mayores exponentes de su género, gracias a su registro amplio, perfectamente reproducido por audios remasterizados de sus más significativas apariciones.

Saliendo y entrando a escena, dejando a su público solo en instantes, Callas toma «un ligero descanso», para matizar su blanco atuendo con chalinas que le rodean los brazos como una extensión de los mismos. Los aplausos no cesan cada que concluye una pieza apoyada por los virtuosos de la Orquesta, por lo que la imponente fémina no duda en regalar un gesto de humildad, inclinando su cabeza y alzando sus brazos en señal de reverencia.

Los minutos transcurren, pero el tiempo ha dejado de ser importante. La diva, que visitó por primera vez el país, el 23 de mayo de 1950, llegando al Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, no para de sorprender con su don vocal. La fantasía de indiscutible vivencialidad, permite ver a la artista como en sus mejores épocas.

Los amantes de la ópera permanecen inmóviles, como si quisieran que el show no terminara nunca, pero todo lo que inicia tiene que concluir y, tras casi dos horas, Callas In Concert, espectáculo que hizo posible el ver a la cantante, está por terminar, así lo anuncia el cese de la música y el silencio de María que, antes de salir de escena por vez última, se inclina nuevamente, esta vez ante los presentes, los músicos y el director huésped de la Filarmónica.

Una ovación de pie la arropa en la inmortalidad y desaparece tras el telón, llevándose el corazón de sus escuchas y demostrando que a través de la música, todo es posible, incluso vencer la muerte. (OMAR SOTO / FOTOS: SEC COAHUILA)

 

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