CÁPSULAS SARAPERAS

Casarán a Diego de Montemayor

 En esta ocasión te platico de cuando a un nieto de quien fuera de los fundadores de la Villa de Santiago del Saltillo, lo andaban buscando con la ley del rey y de Dios en la mano para casarlo, me refiero a Diego de Montemayor, nieto de don Diego de Montemayor.

El joven Diego vivía en amasiato con María de la Rosa Flores, y fue el día 26 de enero del ya muy lejano año de 1693 cuando el Capitán Juan de Zigarroa quien era teniente alcalde mayor y capitán de guerra de esta villa, se traslado al puesto de Ojuelos, donde se encontraba la pareja para casarlos y así dar fin a este gran escandalo, que se convirtió en la comidilla de todos los habitantes del muy antiguo Saltillo.

Cuando Juan de Zigarroa llegó a casa del nieto de unos de los fundadores de Saltillo y fundador de Monterrey, le informaron que había salido rumbo a la Hacienda Patos, hoy General Cepeda, por lo que la autoridad decidió platicar con María de la Rosa Flores, quien le aseguró o le confirmó lo que ya se sabía, que era cierto el que se hallaba por cinco años amancebada con el mentado Diego Montemayor, que le había quitado lo doncella con palabra de casamiento y que en ese tiempo había procreado dos hijos y que Diego la traía sólo entretenida con el tema de la boda, pero que por consejos de sus hermanas Chepa y María de Monterrey, no se animaba al casamiento.

Palabras más palabras menos, pues que gracias a las metiches de sus hermanas, Diego le había dado largas y largas al matrimonio con María de la Rosa. Definitivamente como dice mi compadre: “No hay metiche que se logre”. Para fortuna de la María, la madre de los hijos del nietos de uno de los fundadores de esta hermosa ciudad de Saltillo, la autoridad manifestó que la ley sería aplicada y que por la buena o a la fuerza la palabra de casamiento sería llevada a cabo y evitar así los escándalos que el rey y la religión tienen prohibidos.

Pues esta es una anécdota más, de nuestra  hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún era la Villa de Santiago del Saltillo, y que tan hermosa era y es Saltillo, que los nietos de quien fundará Monterrey, prefirieron vivir en esta villa que en la tierra del cerro de la silla.

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.

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