Pide Diócesis de Saltillo reparación del daño para víctima del Padre Meño

La Diócesis de Saltillo, que dirige el obispo Raúl Vera López, pidió el reconocimiento de los derechos de Javier Calzada, víctima del padre Meño (sacerdote sentenciado a 15 años de prisión por violación), en cuanto a la reparación del daño, considerando la afectación física y el daño moral.

Lo anterior lo dio a conocer la propia Diócesis en un comunicado, en el que, aseguran, buscan el restablecimiento de la dignidad y reputación de la víctima, y la aceptación de responsabilidad del culpable.

También hace énfasis en el encubrimiento del que pudieron ser culpables otras personas en el caso Meño, al indicar que “una vez que una persona es encerada para pagar por un delito, quedan otras en libertad que tuvieron un papel importante en los doloros hechos y que incrementaron el sufrimiento en las víctimas y familiares”.

“Haciendo eco a las palabras del papa Francisco al exigir “cero tolerancia” y repetir un “nunca más” a la cultura del abuso infantil y al sistema de encubrimiento que permite la impunidad y la perpetuación del delito, la Conferencia del Episcopado Mexicano toma conciencia ante la responsabilidad que le corresponde, declarando que “El abuso sexual infantil es un crimen que debe sancionarse con toda la fuerza y rigor de las leyes, tanto canónica como civil”, señala el texto.

El comunicado recuerdo que el obispo Raúl Vera escribió el prólogo del libro “Prueba de Fe”, de la red de cardenales y obispos en la pederastia clerical, de la periodista Sanjuana Martínez, en el que menciona el daño que el crimen de la pederastia hace a las víctimas y a la Iglesia Católica.

“A pesar de que sabemos que la prisión no es lugar para un ser humano y que largas condenas no reparan el daño, esperamos que esta experiencia nos deje la enseñanza de escuchar, confiar y actuar en favor de las víctimas, aún cuando se señale a uno de nuestros hermanos sacerdotes”, indica el comunicado.

“Confiamos en que estos terribles hechos nos den la confianza como comunicad, para acudir a las autoridades eclesiales y civiles a realizar la debida denunvia, buscando siempre tanto la no repetición, al igual que la justicia”, finaliza. (EL HERALDO)

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