Zermeño miente y utiliza indebidamente al Ejército para cambiar nombre a periférico en Torreón

La gris administración de Jorge Zermeño Infante como alcalde de Torreón se ha caracterizado por la toma de decisiones improvisadas, basadas en puntadas y ocurrencias que el mismo alcalde va teniendo día a día. Pero, en ésta ocasión, se pasó de la raya.

Mancillando el nombre de una insigne institución como lo es el Ejército, y utilizando la mentira como arma de convencimiento, Jorge Zermeño logró que el cabildo de Torreón le autorizara cambiarle el nombre al bulevar Raúl López Sánchez, para imponerle en su lugar precisamente el del Ejército Mexicano.

Zermeño argumentó ante los regidores que altos mandos militares, le habían solicitado expresamente ese cambio. Siendo el Ejército una institución tan respetada, a la cual en Coahuila y particularmente en Torreón tenemos mucho que agradecerle, ningún regidor dudó en avalar esta supuesta petición.

Pero, al enterarse de lo que pretendía Zermeño, los familiares de Don Raúl se dieron a la tarea de investigar, y en el Ejército les respondieron mediante un oficio lo siguiente:

C. Alejandro López Díaz Rivera…En relación de su correo electrónico del 18 de septiembre de 2018, por medio del cual en lo sustancial informa ante esta Secretaría de la Defensa Nacional que el Cabildo de Torreón ha decidido cambiar el nombre del periférico “Raúl López Sánchez” y en lo sucesivo llamarlo “Ejército Mexicano”…Al respecto se hace de su conocimiento que esta dependencia del Ejecutivo Federal dentro de sus atribuciones y facultades, no se encuentra la de intervenir en las decisiones que toman los Cabildos en el ámbito de su competencia…y los firma el General de Brigada Juan Roberto Sánchez Fragoso.

Jorge Zermeño utilizó indebidamente el nombre del Ejército Mexicano; engaño a los regidores haciéndoles creer algo que ahora sabemos es falso, y pretendió, como una más de sus ocurrencias, quitarle el nombre de un gran torreonense a uno de los bulevares más importantes de aquella ciudad.

De acuerdo con Wikipedia, después de haber sido diputado federal y senador por Coahuila, el Congreso designó a Raúl López Sánchez gobernador sustituto del 6 de junio de 1948 al 30 de noviembre de 1951, siendo el primer gobernador de Coahuila nacido en Torreón. Su administración se caracterizó por el gran número de obras públicas que realizó entre las que destacan: 288 kilómetros de carreteras, 480 aulas escolares, estableció el Instituto Tecnológico de Saltillo, construyó el Hospital Civil de Saltillo, se puso en funcionamiento el aeropuerto Plan de Guadalupe, se inauguraron los hospitales Infantil y Civil de Torreón.

Además, en 1952 fue designado por el presidente Miguel Alemán, Secretario de Marina, siendo uno de los dos únicos civiles que han ocupado ese cargo.

Con esta trayectoria, es evidente que Don Raúl tuvo méritos más que suficientes para que el periférico de Torreón lleve su nombre, e, incluso, para que algún día en Saltillo, en reconocimiento a lo mucho que hizo por nuestra ciudad, hagamos lo propio con alguna calle o bulevar de los que se vayan a construir en algún futuro (para no andarle cambiando el nombre a los que ya lo tienen).

En cuanto al Ejército, también tiene méritos más que suficientes para que en cada ciudad de Coahuila, no solo en Torreón, haya plazas, calles o bulevares que lleven su nombre. Pero insisto, eso tendría que ser con los nuevos que se construyan, no con los que ya tienen un nombre en la actualidad.

Zermeño mintió descaradamente, y, por lo menos, debería pedir una disculpa a todos los que afectó. Pero, además, es evidente que el gris alcalde de Torreón no tomó en cuenta que, al cambiarle el nombre a una de las vialidades más grandes de la ciudad, estaría afectando a cientos de negocios y cientos de personas que se verían obligados a cambiar su domicilio fiscal, sus facturas, sus credenciales de elector, y un sinfín más de documentos en los que se plasma la dirección actual con el nombre que lleva desde hace muchos años ese periférico.

Que alguien le explique por favor, a ver si ya entiende que una gran ciudad como Torreón, no se puede gobernar a base de puntadas, ocurrencias y zermeñadas. (EL HERALDO)

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