¡Hay Paletas!… La tradicional Jalisciense de Saltillo

Llegaron desde Jalisco, exactamente de la región de Los Altos, a Saltillo en los años cincuentas del siglo pasado, y poco a poco fueron ganando terreno con la venta de paletas de hielo de diferentes sabores hasta lograr tener prácticamente un carrito en cada esquina de la entonces pequeña ciudad.

Don Salvador Cornejo Pérez es el dueño de la tradicional paletería La Jalisciense, ubicada, desde hace poco más de 50 años, en la calle Abasolo casi esquina con Castelar, en la Zona Centro.

Allí, diariamente elaboran diferentes productos congelados que luego nos refrescan en una tarde de calor, o simplemente nos satisfacen un antojo.

Hay desde paletas de agua de diferentes sabores, los tradicionales esquimales, en sabores como fresa, vainilla y nuez; también las pirinolas, vasitos, copas, campana y sándwich.

Desde que la familia Cornejo llegó a Saltillo procedentes de Mexticacán, Jalisco, lograron ‘aprenderle a la plaza’ y ni la llegada de marcas internacionales como Holanda y Nestlé hizo que pensaran en cerrar.

La historia de La Jalisciense no puede contarse sin la propia historia de don Salvador Cornejo y la de su amado Mexticacán.

El pueblo jalisciense es famoso por su producción paletera, y por haberse extendido a lo largo de la República, e incluso en otros países en el mundo, desde que en los años cuarentas encontraran la fórmula para que no todos sus habitantes tuvieran que emigrar hacia los Estados Unidos.

Comenzaron a hacer paletas heladas y a inaugurar de a poco en poco pequeños negocios de este giro en municipios cercanos y después en otros estados.

Por su parte, don Salvador Cornejo se había aventurado, a sus 20 años, a seguir el sueño americano.

“Yo conocí Nueva York, radiqué en Chicago, estuve en Fresno, Sacramente y Los Ángeles, tuve buenos trabajos a pesar de no tener escuela, trabajé en el motel más grande del mundo en Manteca, California, un motel que tenía 200 teléfonos en la alberca para las gringas lujosas”, señala.

Don Salvador fue aprendiendo inglés mientras conversaba con los estadunidenses, y logró convertirse en gerente de aquel gran motel.

“De Jalisco me fui a Estados Unidos, con unos papeles chuecos (se ríe), yo me llamaba Ismael Soria Quezada, eran unos papeles que aparentaban que yo era nacido en Estados Unidos, me escapé de que me metieran unos 15 años a la cárcel, porque los papeles que yo traía eran de alguien que ya había muerto”, confiesa don Salvador.

Pero tiempo después de que a don Salvador le estuviera yendo tan bien en Estados Unidos, uno de paisano le ‘echó a la migra’, y por lo tanto tuvo que regresar a México, primero a Tijuana y después a Saltillo.

Fue un hermano de don Salvador quien le propuso que se sumara a él y su papá para levantar un negocio de paletas en Saltillo.

En aquel tiempo, estaban en sociedad con un primo de ellos, todos originarios de Jalisco.

“Yo vi que esa no era vida, porque mi padre estaba en sociedad con mi hermano y un primo hermano, y deshice la sociedad, para que a cada quien nos tocaran unos carros a cada uno de los que integrábamos la sociedad. Yo separé los negocios y los hicimos grandes”, relata don Salvador.

De los carritos paleteros que tenían en sociedad, a don Salvador le tocaron 10, con los que formalmente inició operaciones la paletería La Jalisciense, en una casa que el propio Salvador había construido en la calle Abasolo, donde continúan hasta la fecha.

“La plaza era buena, con todo y que es frío, era buena. Porque hay plazas calientes y son malas”, señala el comerciante.

Cuando iniciaron operaciones tuvieron que competir contra otras paleterías que ya había en Saltillo, como El Globo y La Reina.

De 10 carros que tenía al inicio La Jalisciense, llegaron a convertirse en 50, que salían dos veces al día dando un total de 100 envíos.

En aquel tiempo los vendedores eran niños y adultos mayores. Los niños llegaban al terminar sus clases y pedían prestado un carrito, al que llenaban de paletas, para después irse por las calles de Saltillo empujándolo y ofreciendo el producto con el tradicional grito: ¡Hay Paletas!

“Los niños de siete u ocho años vendían, y vendían bien, les llevaban buenos centavos a sus padres… hay muchos profesionistas que ahora me saludan y me dicen, es que yo era paletero de La Jalisciense”, relata don Salvador.

Una integrante importante de La Jalisciense es doña Julia García, esposa de don Salvador, también originaria de Mexticacán.

Cuando La Jalisciense ya funcionaba en Saltillo, un diciembre don Salvador fue a visitar su terruño y allí conoció a doña Julia, en la Feria de la Paleta, se gustaron, se enamoraron y se casaron. Luego él le dijo que había que venirse a vivir a Saltillo, y ella aceptó.

Desde su llegada se sumó al equipo, y hasta la fecha comanda junto con su esposo las actividades de la paletería.

Doña Julia reconoce que Salvador le enseñó muchas cosas, como a trabajar desde temprano, pero también a dormir a buena hora.

Recuerda que diariamente despertaban a las 6:00 de la mañana, directo a trabajar y terminaban alrededor de las 9:00 de la noche.

Don Salvador y Doña Julia tuvieron cuatro hijos, María del Carmen, Salvador, Norma Alicia y Juan Carlos, éste último el que actualmente está a cargo de la paletería.

La familia Cornejo García se enamoró de Saltillo, y cómo no, si es aquí donde su negocio, La Jalisciense tuvo éxito, pues previamente lo intentaron en Torreón, pero fue esta plaza la buena.

Hasta la fecha los productos de esta paletería siguen respetando los primeros ingredientes, y con toda seguridad se puede decir que siguen siendo jaliscienses, pues, por ejemplo, la leche de marca ‘Mesclaya’ que utilizan para algunos productos, es traída desde Los Altos de Jalisco hasta Saltillo.

Actualmente en La Jalisciense, Misael, Enrique, Hugo, Miguel y Alexis, trabajadores de la paletería, preparan día a día los productos que habrán de salir para llenar más de 100 conservadores repartidos en la ciudad, los carritos terminaron por desaparecer ante la llegada de estos congeladores que mantienen por mucho tiempo el producto, y también porque muchos de los paleteros se retiraron o fallecieron.

Sin embargo, más de 50 años después La Jalisciense sigue refrescando a los saltillenses con sus ricos productos. ¡Hay paletas! (TEXTO: JOSÉ TORRES | FOTOS: HARUMI KAWASAKI)

 

 

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