EL MESÓN DE SAN ANTONIO

 ALFONSO VÁZQUEZ SOTELO 

Regreso a clases: entre empujones y sobresaltos

El padre o la madre que no haya renegado por el regreso a clase de sus hijos, que tire la primera piedra.

Cuestionamientos agrios han aparecido sobre el costo de lo útiles escolares que se requieren para el ciclo escolar 2018 – 2019. Alguien dice que es una exageración cuando ve el número de plumones, hojas de máquina, tijeras, cuadernos, plastilinas, pegamento, cartulinas, globos, lápices, borradores, uniforme de diario, de deportes, de invierto, libros de apoyo, diccionario de inglés, papel lustrina, bond, crepé, que todo venga personalizado con etiquetas… la cifra final se vuelve exorbitante.

Así que le recomiendo, a fin de no tener una dificultad o enojo, tener listos los bártulos y cosas  enlistadas y con los pesos, medidas, colores y calidad que se han requerido. Entre empujones y sobresaltos se tiene que entregar ese material en la fecha marcada y de forma completa; esa, sin duda, es la primera adrenalina donde derraman la alegría de las vacaciones recién disfrutadas.

Alguna mamá con cierta gracia irónica y desquite por la imposición  les llama “los inútiles  escolares”; otras apuntan a que siendo demasiados enseres escolares, la escuela y los maestros tienen dispendio en su utilización; quizá no llegue a tanto, pero de que les sobra material en las bodegas, sí les sobra.

Aún a estas alturas del mes de agosto no se tiene plena conciencia de lo que ocurrirá en el ciclo escolar; los padres tienen buen ánimo, se organizan para hacer las primeras labores  escolares en forma tranquila y armoniosa. Las mamás se encargan de la compra de la lista y que nadie se atreva a interponerse en esa comisión (ella es la única que sabe comparar, dónde comprar y para quién comprar); los papás, en el mejor de los casos, forran los materiales o hacen etiquetas y márgenes.

Un padre de familia se enojó con la esposa y la hija, ya él que se había adelantado con tiempo y dedicación en la elaboración de las etiquetas de cada materia, emocionado sin más, ideó una etiqueta alegre con colores vivos, en verdad envidiable el resultado, pero el enojo vino porque no atinó a anotar el nombre de las materias que él conocía para primero, y resulta que hoy se llaman de otra manera (lengua materna, español; conocimiento del medio; matemáticas) de nuevo a hacer las mentadas etiquetas, pero él ya no elaboró nada.

Estimado padre de familia, a los avatares propios de todo inicio escolar, tendrá que agregar los que se destacan del nuevo modelo educativo, que no es poca cosa.

¿Qué irá a ocurrir con tanto cambio educativo?

¿Qué cambiará de este nuevo modelo educativo en el próximo régimen político que encabezará Manuel López Obrador?

A veinte años del siglo XXI, de la  llamada nueva  transformación, ¿qué nuevos cambios depara para los maestros, los alumnos, los padres de familia y las autoridades educativas?

“Comadre qué bueno que sus hijos están chiquitos, pues a los de secundaria ya les pidieron que lleven una computadora”.

¿Usted qué opina, estimado lector?