La figura del Che Guevara continúa vigente a 90 años de su nacimiento 

Foto: UPI/dpa 

Por Gabriel Tuñez (dpa)

Buenos Aires.– La dimensión política y social de la figura de Ernesto «Che» Guevara sigue siendo trascendental en América Latina, donde a 90 años de su nacimiento y más de medio siglo de su muerte es reivindicado, principalmente, por los más jóvenes.

Sus convicciones acerca de que el proceso revolucionario que lideró junto con Fidel Castro y triunfó en Cuba a fines de los 50 era la herramienta más efectiva para luchar a nivel continental contra el sometimiento de los pueblos, las injusticias sociales y el capitalismo representado por Estados Unidos son las posturas que sus seguidores sostienen en manifestaciones y protestas.

Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en la ciudad argentina de Rosario, donde este jueves, al igual que en otras partes del país, se celebrará con diferentes actividades culturales y artísticas el 90 aniversario de su nacimiento.

Sin embargo, una versión destacó años atrás que la verdadera fecha podría haber sido otra. «El Che nació el 14 de mayo. Sin embargo, fue anotado un mes después, el 14 de junio, para ser presentado como sietemesino, porque Celia de la Serna (su madre) se casó embarazada pero siempre quiso ocultárselo a su familia», aseguró en 2005 la periodista Julia Constenla, autora del libro «Celia, la madre del Che», editado por Sudamericana.

Constenla, que murió el 14 de septiembre de 2011 en Buenos Aires, dijo en aquel momento al diario «Página/12» que De la Serna viajó desde Misiones, en el noreste del país, hacia Rosario «para dar a luz lejos de la familia y anotar al hijo un mes después».

A los dos años, después de que su hijo sufriera el primer ataque de asma, la familia Guevara De la Serna, de raíz aristocrática y buen pasar económico, se instaló por recomendación médica en la ciudad de Alta Gracia, en las sierras de la provincia de Córdoba, y allí vivieron los siguientes 17 años.

Guevara dejó Córdoba por Buenos Aires para estudiar Medicina. En la capital argentina vivió los cambios sociales de la época que forjaron su ideología antiimperialista, al igual que los viajes que hizo entre 1950 y 1953 por el país y América Latina acompañado de sus amigos Alberto Granado y Carlos «Calica» Ferrer.

«No hay que creer que Ernesto ya era un ser que venía de alguna galaxia y que tenía como objetivo hacer revoluciones, sino que todo ese proceso lo fue concretando a partir de los ideales que incorporó años después», comentó Ferrer a dpa en una entrevista con motivo del 50 aniversario de la muerte de Guevara.

En Guatemala, por ejemplo, conoció a su primera esposa, Hilda Gadea, con quien tuvo más tarde a su hija Hilda Beatriz Guevara, y a un grupo de exiliados cubanos, quienes lo bautizaron con el apodo de «Che», en alusión a la típica voz porteña utilizada para apelar al otro. Allí vivió también el golpe militar que, con colaboración de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, derrocó al Gobierno de Jacobo Arbenz.

 Foto: Georg Ismar/dpa

Guevara viajó a México en 1954 ya convencido de que la revolución socialista era la solución para resolver las injusticias sociales. Se unió como médico al Movimiento 26 de Julio que lideraban Fidel y Raúl Castro para derrocar al dictador Fulgencio Batista en Cuba.

El grupo guerrillero desembarcó el 2 de diciembre de 1956 del yate «Granma» en Cuba. Allí se destacó por su valentía y liderazgo como médico y combatiente en las difíciles condiciones de la invasión, tanto que Fidel Castro lo ascendió al rango de comandante de la guerrilla que derrocó a Batista el 31 de diciembre de 1958.

Con el triunfo de la Revolución Cubana, se convirtió en la mano derecha de Castro. Fue ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, y encaró el proceso de industrialización y la reforma agraria en Cuba.

En 1959 se casó en segundas nupcias con una compañera de lucha, Aleida March, con quien tuvo cuatro hijos.

En su papel como líder del movimiento revolucionario promovió su proyecto de exportar la revolución y la idea de un «hombre nuevo socialista». A principios de 1965 renunció a todos sus cargos y en una carta le anunció a Fidel su partida hacia «nuevos campos de batalla». Su firma fue acompañada por la frase que luego se volvería mundialmente famosa: «Hasta la victoria siempre».

Partió hacia África y luchó en el Congo junto con revolucionarios antibelgas, que sufrieron una derrota. Un año más tarde preparó en secreto junto con Fidel Castro una misión en Bolivia como líder de un movimiento de campesinos y mineros opositores al régimen militar que gobernaba allí.

Pero Guevara fue capturado y ejecutado, a los 39 años, el 9 de octubre de 1967 en el pueblo de La Higuera por militares bolivianos, con la colaboración de agentes de la CIA.

Sus restos no fueron hallados hasta en 1997 por un grupo de expertos argentinos y cubanos y trasladados a Santa Clara, en Cuba, donde descansan en un mausoleo.

«La dimensión de su figura sigue siendo enorme», dijo a dpa Agustín Santella, doctor en Ciencias Sociales por la UBA.

Para Matías Romani, licenciado en Sociología, también por la UBA, las ideas de Guevara pueden verse en los movimientos estudiantiles. «Para un joven, a modo de primer contacto, la figura de Guevara es atrapante por su contenido de idealismo y utopía», comentó a dpa. (DPA)

 

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