AVISO DE CURVA

RUBÉN OLVERA MARINES

“El futuro de Morena en Coahuila” 

Después de rescatar 38 mil votos en la elección federal de 2015 y de los 151 mil obtenidos por Armando Guadiana en la elección local de 2017, Morena vive hoy las horas más intensas de su corta historia en tierras coahuilenses.

Algunas encuestas ubican a los aspirantes al senado por Morena pisándoles los talones a quienes al momento ocupan el segundo lugar en las preferencias –ciertos futurólogos, de corazón moreno y que seguro no conocen el poder de las estructuras del PAN y del PRI, los colocan, desde ya, como la primera minoría en Coahuila–.

Tenemos también la adhesión de ex panistas y ex priistas como Oscar Mohamar, Ignacio Corona y Claudio Bres, que compiten por las alcaldías de Saltillo, Torreón y Piedras Negras, respectivamente. Asimismo, la flamante incorporación del ex independiente Javier Guerrero como coordinador de la campaña en Coahuila. Circunstancias que podrían interpretarse como señales de que “algo” hay o habrá en Morena. Porque pensemos por un momento que Morena gana la Presidencia, y que ninguno de los aspirantes mencionados obtiene el triunfo en Coahuila, pronto los veríamos ocupando las delegaciones federales, espacios políticos y de gobierno estratégicos para construirse un futuro rumbo a futuras elecciones en la entidad.

Especulemos un poco. Imaginemos un escenario con López Obrador en la Presidencia. Las delegaciones federales bajo el control de Morena. Algunas diputaciones y alcaldías ganadas en este año o en las próximas elecciones locales. Una atmosfera ideal para meditar respecto al futuro de Morena en la entidad. Bajo determinadas condiciones, podría colocarse en una posición privilegiada para erigirse como una tercera fuerza electoral rumbo a la gubernatura de Coahuila en el 2023.

Disparemos la imaginación. ¿Qué sucedería en Coahuila con Morena y sus nuevos integrantes si López Obrador no gana la Presidencia? –No teman los lopezobradoristas, es tan sólo una coartada metodológica para extender el análisis– En consecuencia, pregunto: ¿estarán dispuestos los coahuilenses, alejados por años de los gobiernos de izquierda, a emitir un sufragio por Morena a sabiendas de que López Obrador no estará más en las boletas?

Muchos analistas, algunos incluso identificados con el tabasqueño, han hablado de la incierta cohesión al interior del partido y de la indiferencia del electorado, particularmente en el norte del país, sin la presencia de esa mística figura. Sin duda que este comentario provocará reacciones sonoras. Pero lo cierto es que, sin López Obrador, Morena apenas acarició el 12% de los votos en las pasadas elecciones locales.

Otros, en cambio, nos recuerdan que, aunque Coahuila ha sido un campo infértil para la izquierda, es innegable que en los últimos años se han vivido situaciones políticas de enorme complejidad, por lo que un porcentaje de los electores se muestran interesados en romper con el predominio del bipartidismo. Se piensa, entonces, que Morena pudiera convertirse en una alternativa competitiva, a diferencia del PRD que prácticamente desapareció, de los independientes que no cuajaron o de la UDC que no crece fuera de Ciudad Acuña y parte de la región Carbonífera.

¿Y la cohesión, estabilidad y trascendencia de Morena más allá de su candidato presidencial? Entre las recientes adquisiciones de Morena, encontramos políticos que han sabido sobrevivir sin sus anteriores partidos. Puede sospecharse que el éxito futuro de Morena como partido local, se basa en este mosaico de liderazgos, algunos de ellos bastantes conocidos en sus localidades. No es extraño, por tanto, que algunos analistas vean en Javier Guerrero, la figura que podría hacer falta para cohesionar e imprimir un sentido ideológico e incluso programático rumbo a la configuración de Morena como un partido con fuerza local.  

En fin, lanzar profecías sin conocer el resultado del próximo 1 de julio respecto al futuro de un partido cuyo funcionamiento y reputación depende de un solo hombre es, desde la perspectiva del análisis político, una manera segura de equivocarse. Por otro lado, te digo: “no desestimes las señales”. En el camino una “y”, tú decides si tomas hacia la izquierda o prefieres la derecha.

 

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