CÁPSULAS SARAPERAS

 FRANCISCO TOBÍAS H. 

Don Abraham Ramírez

En esta ocasión te platico de don Abraham Ramírez Jiménez, nacido el 16 de marzo del que ya pareciera lejano 1906. Él era oriundo de San Luis Potosí, de hecho nació en el merito barrio de San Miguelito, pero fue adoptado a la edad de 5 años por Saltillo, nuestra hermosa ciudad.

Don Abraham tenía 5 hermanos cuando inicio la Revolución, uno de ellos estaba del lado de don Porfirio y el otro andaba con Madero. Cuando el gobierno de San Luis se dio cuenta que uno de ellos era maderista, desterraron a la familia para evitarse problemas y es así como llegó a Saltillo en 1911. Su educación sólo llegó a tercero de primaria.

Ya en esta ciudad hermosa de Saltillo, conoció a Ruperto de Peña, quien le enseño la artesanía de la forja, lo que hoy conocemos como herrería; aprendió entre otras cosas a sacarle filo a la hoz y al arado, todo esto en un taller que se encontraba ubicado, en lo que era la orilla de la ciudad, en el cruce de las calle de La Llave y Otilio González.

Al poco tiempo inició una empresa de cuchillos, tomando como muestra un cuchillo colonial que había traído de los Estados Unidos alrededor del año 1930. Cuando empezó a producir cuchillos, no dejo de fabricar arados, hoces y rejas, todas las cuales servían de herramientas para los campesinos.

En 1936 conoció a María Antonia García García, con quien noviaba en el callejón Gómez Farías, callejón que hoy es la calle de Matamoros. Decidieron vivir juntos, y tuvieron 5 hijos, 4 mujeres y un hombre. Casi al nacer su cuarto  hijo, don Abraham se enfermó ya que padecía de la vesícula y sentía que iba morir; y creyendo que era momento de pedir su último deseo, se casó con su amada. Para suerte de todos, don Abraham se recuperó.

Su fábrica de cuchillos se llamaba “El Sol”, incluso su logo era el sol resplandeciendo atrás de nuestro Cerro del Pueblo. Él les fabricaba los cuchillos a los carniceros del Mercado Juárez y a los trabajadores del rastro municipal. Entre los modelos de cuchillos que fabricaba encontramos el tipo colonial, el james, el francés, el deshuesador, el cebollero, la achuela y los cuchillos para cacería.

Todo lo que él hacía era forjado a mano; sus clientes eran de Monterrey y Veracruz, pero además logró exportar bayonetas y cuchillos para el ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Corea.

Entre sus clientes Saltillenses se encontraba don Manuel J. García y don José Herrera, entre otros muchos otros más.

Cuando el Presidente Adolfo López Mateos visitó la feria de Saltillo que se llevaba a cabo en los terrenos donde hoy se encuentra el Tecnológico de Saltillo, al llegar al stand de don Abraham él le dijo: Presidente, cuando se le acabe el hueso yo le enseño este oficio y vengase a trabajar conmigo, a lo que el Presidente se rio y le compro dos cuchillos.

En una ocasión aquí, en nuestra hermosa ciudad, un gitano traía una osa para dar un espectáculo. Cuando don Abraham se enteró, fue busco al gitano, platicó con él y le pidió prestado el oso, bueno era osa, a lo que el gitano accedió.  Se vistió de cazador y ya con la osa, que estaba domesticada, llegó al Jockey Club, que era una cantina muy famosa ubicada cerca de Palacio de Gobierno, y al entrar los amigos le preguntaron ¿De dónde vienes Abraham? a lo que él contestó: vengo de cacería y traigo un oso; a lo que los amigos se burlaron, pero fue tal la sorpresa cuando les mostro a la osa, que todos salieron corriendo. Así de bromista era don Abraham.

Fundador del club de tiro Águila de Oro, entre sus haberes hay varios campeonatos, un hombre trabajador, benefactor del Tec de Saltillo, disciplinado, honesto y amoroso con sus hijos, murió a los 70 años en 1976. Seguramente desde el cielo sigue con su oficio, forjando las espadas de los ángeles y arcángeles celestiales.

Don Abraham Ramírez Jiménez es indiscutiblemente un Saltillense como muchos que tenemos y que vale la pena presumir.

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.