CÁPSULAS SARAPERAS

FRANCISCO TOBÍAS H. 

El albañil contra el administrador del panteón

En esta ocasión te platico de una pelea que sucedió precisamente donde deberían de descansar de manera eterna los cuerpos, es decir en el campo santo, vamos, en el panteón pues.

Esto que te platicó sucedió en el año de 1921 en el Panteón San Esteban, de hecho es el mismito que esta ubicado hoy en lo que es la colonia Panteones, y aprovecho para informales estimadas y estimados Saltillenses, que en ese panteón esta la tumba más antigua que sigue en pie, construida en esta bella ciudad de Saltillo, y que data del ya lejano año de 1888. Pero volvamos a la historia, a la del panteón, la de la pelea, que es de lo que trata esta Cápsula Sarapera.

Los participantes de la trifulca fueron Jesús Cárdenas, quien era el encargado del panteón y Juan Hernández albañil de profesión. La pelea inició cuando una viuda solicitó los servicios del albañil para construir una tumba y cuando el administrador del panteón fue informado que dicho trabajo sería realizado por Juan, el premiso para realizar la obra fue rotundamente negada, afirmado el encargado que el albañil no era el indicado para construir sepulcros, hecho por el cual la viuda buscó otro albañil afectando así la economía o más bien el bolsillo de Juan, el albañil.

Juan de inmediato, al verse afectado buscó una cita con don Manuel Gómez, quien era el Alcalde de Saltillo, con quien puso una queja contra el administrador del panteón. La autoridad con la misma celeridad solicitó la presencia del encargado  del panteón y quien por supuesto era trabajador del municipio.

Jesús Cárdenas afirmó de manera textual: “Lo que pasa es que he recibido muchas quejas de los particulares que tiene a sus seres queridos enterrados aquí. Dicen que, aun cuando las inhumaciones son algo muy delicado, este albañil no hace bien su trabajo. A los dos o tres días, las tumbas comienzan a dar mal olor. Estas responsabilidades recaen contra mi, ya que yo soy el encargado del panteón”.

Por si fuera poco el trabajo de mala calidad que realizaba supuestamente el albañil, en poco tiempo sería demandando penalmente por parte del municipio, ya que se habían perdidos ornamentos y piedras de los sepulcros, sobre lo cual varios trabajadores del panteón afirmaban que el mismo Hernández, el albañil era el responsable.

Juan Hernández, el albañil, no dijo absolutamente nada. Guardo un silencio ahora sí sepulcral, por lo que quedaba la duda de su mal trabajo y de sus fechorías.

Esta es una historia que sucedió en esta hermosa ciudad de Saltillo, precisamente en el panteón, donde un hombre cabezudo utilizaba sus influencias para cometer un sin fin de fechorías y en donde el mismo administrador del panteón buscaba castigarlo con todo el rigor de la ley.

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Es Saltillense*, papá de tres princesas mágicas, Rebeca, Malake y Mariajose. Egresado de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, en donde es catedrático, es Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Claustro Doctoral Iberoamericano le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Desde el 2012, a difundido la historia, acontecimientos, anécdotas, lugares y personajes de la hermosa ciudad de Saltillo, por medio de las Cápsulas Saraperas. *El autor afirma que Saltillense es el único gentilicio que debe de escribirse con mayúscula.