EL MESÓN DE SAN ANTONIO

ALFONSO VÁZQUEZ SOTELO 

El horario de todos

Inexorablemente las horas, los días, los años cumplen un círculo de largo alcance.  100 años que dan vuelta a la rueda como un punto donde nacen nuevas esperanzas para que ocurran nuevas del tamaño mejores si es posible.

En la región de Jalisco y Nayarit, antes solamente Jalisco; cuando Nayarit era solo uno con ese estado.  En ese punto del territorio mexicano conocido como el altiplano mexicano. Ahí donde se curte la soga, se hierran los animales semovientes , se toma el tequila a cuello de botella o en un caballito, donde los hombres son hombres porque son charros, se huele a incienso y se desgrana el rosario como quien deja migajas esparcidas para encontrar el camino  al cielo, nacen los  escritores  Juan José Arreola, Alí Chumacero. Y en la ciudad de México Pita Amor.  Estos escritores dan con sus creaciones una fuerza nuevas a los relatos, sus preocupaciones y afanes con los que transitaron en la vida tienen algo de milagrería.

Ese es el caso de Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein (Pita Amor). Tía de la escritora Elena Poniatowska, fue actriz y modelo de fotógrafos y pintores como Diego Rivera, Juan Soriano y Raúl Anguiano. Nació en la Ciudad de México el 30 de mayo de 1918 y murió el 8 de mayo del 2000.  Se destacó sobre todo como poeta y escritora. Gran mística, en sus textos se ve una clara influencia de Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora.

Los personajes que vienen del altiplano también emergen de grupos familiares con limitaciones. O bien de familias numerosas en donde los diez o 14 hermanos se convulsionando tomando temperatura alta y un pulso acelerado, en la mayoría de los casos formados en el las riberas del autodidactismo gozan de su formación porque sienten placer de encontrar la luz de las letras.

Alí Chumacero Lora se describía a sí mismo como un obrero de las letras pero por sus amigos y conocidos, lo describía como un «eminente poeta, eminente editor, sabio; un poeta de los más importantes»

Vio la luz por primera vez en Acaponeta, Nayarit, un 9 de julio de 1918 y dejó de existir en la Ciudad de México el 22 de octubre de 2010. Entre sus obras más conocidas figuran: Páramo de sueños, Imágenes desterradas y Palabras en reposo. De su trabajo editorial, se distingue la edición y revisión de Pedro Páramo, de Juan Rulfo. En vida, el nayarita fue reconocido por sus largos años de arduo trabajo en el Fondo de Cultura Económica, y por relacionarse con diversas personalidades del círculo cultural de México del siglo XX.

Alí Chumacero atrajo a su recomendaciones a muchos jóvenes escritores en especial a poetas que se le acercaban a pedir su consejo, comoel caso en Coahuila de Federico Leonardo González Nañes quien en sus textos se notan los trazos de Chumacero.

Juan José Arreola Zúñiga es un personaje que con su magia verbal rompe lo cotidiano y lo circunstancial. Con su capa ceremonial, o sus abombados pantalones que lo hacen verse ridículo al transitar por empedrados con bicicletas estrafalarias en su Zapotlán el grande, dicen los que saben que tiene las características de un caballero medieval que lanza bendiciones o anatemas con el dramatismo y la voz engolada que disparan ocurrencias tras ocurrencias, que disparadas pegan el blanco de forma certera y cuando falla dramatiza.

Él es sabio para escribir poco para decir mucho, pero sobre todo hace cómplice al lector en su creación. Por ello sus creaciones son redondas vea usted estimado lector, “El guardagujas”, “Apuntes de un rencoroso”, “La migala”.

El escritor ocurrente, pedagogo por necesidad Juan José Arreola reinventa la forma de leer, lo sugiere y hace en voz alta, el disfrutaba haciéndolo y ve como lo disfrutan quienes lo hacen

Estimado lector celebremos estos autores con eso que crearon su obra que sin duda disfrutara a ojos llenos.