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Julián Parra
Publicado: Mayo 1, 2012
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Adolfo Huerta Alemán ‘El Padre Gofo', es un sacerdote fuera de serie: su estilo rockero de vestir, su larga cabellera, su Yamaha como medio de transporte, su forma de interpretar y transmitir el Evangelio, y su proclividad a tomar las calles para protestar por lo que considera injusto, lo han convertido en un personaje incómodo para muchos saltillenses

 

Cuando sale a la calle con un puñado de ciudadanos saltillenses auto nombrados ‘Los Indignados', en algunas oficinas gubernamentales se escuchan comentarios como "ya andan otra vez esos pinches locos poniendo gorro, son cinco cabrones y un payaso que se disfraza de sacerdote".
A quienes participan o convocan a movilizaciones sociales, comenta Rodolfo Huerta Alemán ‘El Padre Gofo', las autoridades los van midiendo por etapas: "Primero te ignoran, después se burlan de ti como sucede ahora con nosotros, y luego te agreden; yo espero que con nosotros no ocurra eso, que no lleguemos a la tercera etapa".
Su irreverente forma de vestir: camisetas negras con fondos de grupos de rock pesado, hevimetaleros, cinturón grueso con la imagen de una calavera en la hebilla; su apariencia: barba crecida y pelo rizado por debajo de los hombros; así como su forma de interpretar el Evangelio -reconoce que se identifica con la llamada corriente de la teología de la liberación, "yo diría la espiritualidad de la liberación", apunta-, le han provocado problemas no sólo con su feligresía en una sociedad tan conservadora y tradicionalista como la saltillense, sino la animadversión de algunos sectores del mundillo político y empresarial.
Cura en la Parroquia de Nuestra Señora de Atocha en la colonia Lomas de Lourdes en Saltillo, después de haber estado en la iglesia de San Patricio en la colonia Fundadores, el también llamado ‘Cura rockero', se especializó en estudios de Filosofía en la Universidad Pontificia de México, en el Distrito Federal. El 'Padre Gofo' cuenta que la gente ya se ha calmado un poco, aunque reconoce que al principio a la feligresía le provocaba mucho conflicto su manera de vestir, "y por mis reflexiones, les llamaba mucho la atención la homilía".
Mientras en el patio de la parroquia se pasea parsimonioso un enorme rottwailer, y un joven que hace las veces de monaguillo, portero y mecánico, da mantenimiento a la potente Yamaha en la que se transporta el sacerdote, el ‘Padre Gofo' nos invita a pasar a su habitación al fondo de la casa parroquial:
Un pequeño camastro, un reducido escritorio rústico donde apenas cabe la computadora, en la pared colgada una imagen del Che Guevara, y al centro una mesa de madera también rústica desde la que se levantan interminables pilas de libros y discos que llegan hasta el techo.
"Esa hilera son los que ya leí, esta otra es la de los que estoy leyendo y aquella pequeña es la de los que están en lista de espera para ser leídos", dice respecto de los libros entre los que figuran de los temas más variados, de política, novelas mexicanas como las de Juan Rulfo, clásicos como Los Miserables, de Víctor Hugo, El Quijote, varios títulos de Franz Kafka, sin faltar Saramago, García Márquez, Vargas Llosa, así como autores contemporáneos como Jorge Castañeda, Denise Dresser, Fabrizio Mejía Madrid, entre otros.
Se declara admirador del Che Guevara, de Gandhi, de Luther King, pero también del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero -por supuesto también de los mexicanos Samuel Ruiz y Raúl Vera López-, de John Lennon, de Óscar Chávez, de Gabino Palomares y de Armando Palomas, entre muchos otros.
¿Por qué esos desencuentros con la feligresía?
"Una de los primeras causas del conflicto fue mi manera de vestir, mis reflexiones, en misa les llama la atención la homilía. Me dicen que no meta la política en la fe, y argumentan el discurso trasnochado de que ‘al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios', pero esto es cómo entiendes la espiritualidad. A mí me lleva a las motivaciones, y la gente reduce todo a que la política es sólo para los políticos.
"Muchos me dicen ‘váyase al congreso ahí hacer leyes contra la gente', pero yo como sacerdote soy un ser social, político, religioso, finalmente política proviene de polis, ciudad, ética, valores; y para mí el concepto de espiritualidad no es pasarse las horas rezando en el templo, finalmente la espiritualidad no es ni de cristianos ni de ateos, es patrimonio de la humanidad, no se reduce a la hora santa, Gandhi la definió como levantar fuentes de alimentación para el espíritu, y eso te lo dan también todas las bellas artes".
Una de las formas distintas de ver la religión, para Huerta Alemán, es encontrarle una explicación de por qué la gente se hinca frente a una imagen, la gente está dispuesta a morir, por qué da la vida.
"El papel de la religión hoy en día no es acusando ese tipo de fanatismo, debe llevar a plenitud la vida, la religión; debe tratar de formar mejores personas, con libertad. Me da risa que en Piedras Negras el obispo después de una balacera dice que lo único que hay que hacer es ponerse a rezar.
"No, hay que actuar, esa es una reacción fideista, ingenuo, eso no va a anular la situación. Ahora tenemos que formar personas que se comprometan, no peleles manipulables, ni fanáticos".
- ¿Estás de acuerdo con la reforma al Artículo 24 de la Constitución?
"Quien promueve la reforma del Artículo 24 para terminar con el estado laico, busca votos para su partido, busca embaucar a los cristianos ingenuos, es una estrategia política, yo no estoy de acuerdo con eso. No estamos preparados para que se den clases de religión en las escuelas, nos vamos a pelear con los niños, de por sí ya lo dice Jorge Castañeda en su más reciente libro que a los mexicanos cualquier pendejada nos divide.
"A ver y qué van a hacer ¿nada más van a enseñar la religión cristiana católica o como le van a hacer, y el resto de las religiones? Esto nada más va a servir para dividirnos, no estamos preparados para dar un paso de esta naturaleza, en este país eso es tarea de los papás y de su conciencia, que encaminen a sus hijos sus creencias religiosas que ellos tienen por tradición o por herencia, pero esto no es cosa del estado, por eso no estoy a favor de que se derogue ese artículo".
Mientras tanto, este cura que desde pequeño se sintió atraído por el gusto por las motocicletas, y en su adolescencia gustaba del rock pesado -"ahora me gusta un poco más alternativo porque tiene una filosofía interesante, que respeta las diferencias, más tranquilo"-, sigue provocando incomodidad entre algunos círculos de la sociedad saltillense, sobre todo cuando sale a las calles a manifestar su inconformidad con temas políticos, pero que tienen un impacto directo en la sociedad, en la comunidad, en la feligresía.