La fotografía no podía ser más ilustrativa. Todos -o más bien casi todos- los panistas más destacados de los últimos años, posando en la escalinata de Los Pinos con una sonrisa de oreja a oreja, como si estuvieran reunidos en un gran festejo.
Ahí aparecen don Luis H. Álvarez, Gustavo Madero, Germán Martínez Cazares, Ernesto Cordero, Alberto Cárdenas, Emilio González Márquez, Diego Fernández de Cevallos, Roberto Gil Zuarth, Alejandro Poiré, y por supuesto, encabezando el contingente Josefina Vázquez Mota y Felipe Calderón.
La fotografía se tomo el martes pasado en Los Pinos, sitio que Felipe Calderón convirtió esa tarde, durante más de cuatro horas, en la sede nacional del Partido Acción Nacional, olvidando o simplemente omitiendo que ese lugar es la residencia del Presidente de todos los mexicanos, y no la del dirigente nacional de facto del PAN.
Los pormenores de la reunión solamente los conocen la veintena de personas que acudieron a la misma; no hubo acceso a la prensa, ni tampoco se emitió algún comunicado al respecto.
Pero es fácil imaginar lo que ocurrió durante esas cuatro horas, además del opíparo banquete que los panistas disfrutaron con cargo al erario.
Ahí adentro debió haber lamentaciones, acusaciones, expresiones de desaliento y de impotencia, y por supuesto, muchos gritos y regaños de parte del Presidente hacia los que provocaron una de las peores catástrofes en la historia del PAN.
Se discutió sin duda la eventual salida de Gustavo Madero de la dirigencia del PAN, y las consecuencias de esta decisión que finalmente no se tomo, a juzgar por las declaraciones que el chihuahuense dio un día después.
De seguro se escucho la voz calmada y llena de sabiduría de don Luis H. Álvarez. Las expresiones llenas de grandilocuencia del Jefe Diego. Y los gritos y las acusaciones de Felipe Calderón.
Pero al final, llego la orden tajante: "vamos a salir todos a tomarnos una foto, y no quiero caras largas. Todo mundo a sonreír, y a demostrar que sabemos perder con la frente en alto", imagino les dijo su jefe de facto.
El resultado es la fotografía que se publico en decenas de periódicos en todo el país: la plana mayor del PAN sonriéndole a México como diciendo «aquí no paso nada, quedamos en tercer lugar, perdimos la presidencia, perdimos también decenas de posiciones en el congreso y en el Senado, pero ya lo ven, estamos felices y contentos, listos para que nos sigan vapuleando».
EL GRAN AUSENTE
No todos los panistas destacados estuvieron invitados. Notorias fueron las ausencias de Santiago Creel, de Margarita Zavala (la cual estaba hospitalizada en ese momento), o de Manuel Clouthier, hijo y heredero del famoso Maquio.
Pero la ausencia más notoria, sin duda alguna, fue la de Vicente Fox Quezada. A fin de cuentas, el ranchero de las botas de charol fue quien llevo al PAN a la Presidencia, fue el que logro sacar al PRI de Los Pinos.
Pero ahora lo quieren expulsar del PAN. No lo quieren ver ni en pintura, y por fin admiten que Fox tiene una lengua demasiado larga, y una cola que lo es aun más.
El pleito de Fox con Calderón es añejo, y en todo el sexenio el ex presidente se lo hizo notar a su sucesor. Calderón tuvo la oportunidad histórica de haberle impuesto un castigo ejemplar a Fox por todo lo que este, su esposa Martha y los hijos de ella se robaron durante el sexenio pasado.
Pero Calderón titubeo, le faltaron pantalones y al final no hizo nada, lo cual termino por costarle muy caro.
Fox, dentro de lo inmensamente tonto que es, resulto ser mucho más listo que Calderón. Al igual que millones de mexicanos, se dio cuenta que el triunfo de Peña Nieto era inminente, y con sus declaraciones de apoyo hacia el priista, consiguió ganar otro sexenio de impunidad, además de millonarios contratos para su centro Fox que construyo precisamente con el dinero que el y Martha se robaron.
¿Que lo van a expulsar? ¿Que lo piensan correr por la puerta de atrás? Eso a Fox le importa poco menos que un comino. Para el lo importante es que no lo metan a la cárcel, y seguir llevándose los bolsillos de billetes para poder satisfacer la insaciable ambición de Martita Sahagún.
A fin de cuentas, si todos en el PAN están sonriendo con la derrota de Josefina, ¿Porque no habría de hacerlo el también?