Concluye la mayor operación humanitaria de la ONU en Siria

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 (Xinhua/Str)  

La compleja operación de ayuda humanitaria, que transcurrió durante nueve días, ha alcanzado a 40.000 personas. En total, se entregaron 133 camiones de víveres y otros artículos de primera necesidad. La situación que viven los habitantes del asentamiento de Rukban es desesperada por la falta de acceso a servicios básicos.

Un convoy conjunto de Naciones Unidas y la Media Luna Roja ha conseguido entregar ayuda humanitaria a 40.000 personas desplazadas en el asentamiento de Rukban, localizado en el sudeste de Siria y fronterizo con Jordania.

La zona, que se encuentra a 300 kilómetros de la capital Damasco, es una de las más remotas y de difícil acceso del país árabe.

A esta situación, hay que añadirle que los fríos meses de invierno han agravado las difíciles condiciones de supervivencia de estas personas, la mayoría de ellos mujeres y niños.

El portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Jens Larke, describió las difíciles condiciones a las que se enfrentan estas personas según se lo había transmitido el coordinador humanitario interino de la ONU en Siria, Sajjad Malik.

“La gente nos explicó que su situación es desesperada; tienen frío, hambre y carecen de acceso a los servicios más básicos, incluso escasea el agua. Los productos básicos disponibles son demasiado caros para que la mayoría pueda pagarlos. Las mujeres y las niñas se enfrentan a graves riesgos de protección, como el matrimonio precoz y el abuso sexual”, alertó.

Los equipos de ayuda humanitaria distribuyeron raciones de comida a más 8300 familias que servirán para alimentarse durante un mes, materiales de construcción y artículos básicos de socorro, como mantas, colchonetas y contenedores de agua.

Además, se entregaron unos 10.000 kits de higiene femenina, medicamentos, suplementos nutricionales de primera necesidad para niños pequeños y se efectuó una vacunación masiva de menores.

Los niños no van a la escuela, las mujeres no salen de casa

Otras de las principales preocupaciones en el asentamiento de Rukban es la falta de acceso a la educación. Unos 3000 niños en edad escolar no asisten a la escuela debido al hacinamiento en las aulas, la falta de maestros calificados y las difíciles condiciones financieras.

Para intentar cubrir ese vacío, la ONU incluyó en su convoy materiales educativos y lúdicos para 8000 niños.

Además, muchas mujeres están aterradas de abandonar sus casas de barro o sus tiendas ante el miedo a ser atacadas sexualmente. Otras, recurren al sexo como último recurso para poder sobrevivir, según testimonios recogidos por la Agencia de la ONU para los Refugiados. También son comunes los matrimonios infantiles.

Sin verdura ni carne desde hace un año

El Programa Mundial de Alimentos recordó que los más de siete años de conflicto en Siria han empujado a millones de sirios al hambre y la pobreza. Hoy en día, 6,5 millones de sus habitantes no saben de dónde provendrá su próxima comida.

La situación en el asentamiento es tan desesperada que los adultos solo comen una vez al día guardando el resto para sus hijos. Los tres alimentos más consumidos son el pan, el bulgur y, a veces, el arroz. La mayoría de las familias con la que pudieron hablar los observadores sobre el terreno del PMA dijeron no haber comido ni verduras ni carne desde hace al menos un año.

La mayoría de las familias no tienen leña para calentar sus alimentos y terminan recogiendo basura y plástico que acaban quemando para mantener el calor y cocinar.

Un operativo complicado

La compleja operación de ayuda humanitaria es la más grande que ha efectuado la ONU en Siria hasta el momento. La misión duró nueve días y participaron en ella 133 camiones: 118 cargados con provisiones de socorro y 15 con suministros logísticos.

En el operativo participaron más de 300 empleados, voluntarios y proveedores de servicios. Se necesitaron más de dos meses de trabajo y negociaciones con todas las partes para garantizar un acceso seguro al sitio. (ONU NOTICIAS)

 

 

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