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Al gobernador Miguel Ángel Riquelme ya le colmaron la paciencia. No abre una confrontación, pero sí ha endurecido el tono, para que la sociedad sepa lo que está ocurriendo, y sobre todo para que quienes se han empeñado en poner piedras en el camino tomen nota de que su juego es burdo y ha quedado en evidencia.

Este miércoles el gobernador hizo notar que si cientos de migrantes llegaron a Saltillo transportados en plataformas de tráileres no fue circunstancial, sino algo incluso financiado por actores interesados en generar problemas en la entidad.

No les salió el numerito, aquí el asunto se manejó con precisión de cirujano, los migrantes recibieron atención médica y albergue antes de ser trasladados en autobús a Piedras Negras.

Sí, en autobús, de una manera digna y segura, de la misma forma en que se les está atendiendo allá, un apoyo humanitario que se mantendrá mientras tramitan o intentan su ingreso a los Estados Unidos, con la advertencia para quienes no lo logren de que deberán regresar a su lugar de origen.

La cuidada y oportuna intervención del gobernador y los alcaldes, Manolo Jiménez y Claudio Bres, ha permitido que la situación no se desborde.

Un accidente con alguna de esas plataformas en las que llegaron los migrantes nos habría generado aquí una crisis grave. La dispersión de la caravana en Saltillo o Monclova, hubiera tenido un impacto serio. Son de ese tipo de problemas que cuando se evitan con prevención, voluntad y acciones rotundas, no se dimensionan.

Pero no únicamente reveló Riquelme la intención de dirigir la caravana a Coahuila para generar aquí un colapso, también tuvo una expresión interesante y cargada de significado en el tema de la seguridad pública: “la coordinación a veces resulta falaz, cuando hay egos o situaciones políticas en el entorno sobre seguridad, difícilmente se puede concretar”.

El mensaje seguramente llegó a quien está simulando en un tema tan delicado como la seguridad.

Por parte del gobernador sigue la mano tendida, y la voluntad clara de generar un ambiente de colaboración que esté por encima de protagonismos personales y disputas partidistas. El miércoles en la entrega de patrullas, así como invitó al alcalde priista de Saltillo, también le abrió su espacio al delegado del gobierno federal, Reyes Flores Hurtado, con membrete de MORENA, y al diputado Juan Carlos Guerra, que milita en el PAN.

 

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En otros temas, quien ya empezó a aportarle resultados al gobernador es el Secretario de Vivienda Jericó Abramo Masso.

Como era previsible, con el dinamismo que le caracteriza Jericó tomó de inmediato las riendas en las dependencias que están a su cargo, y con trabajo está haciendo la diferencia.

En pocas semanas se ha conseguido escriturar predios irregulares en diferentes ciudades de la entidad a un ritmo mucho mayor al que se tenía, y la clave estuvo en sacar al personal de CERTTUC a las colonias, donde se instalan mesas de gestión, acercando el trámite al ciudadano, en lugar de esperar que los interesados tengan tiempo y recursos para ir a las oficinas.

En lo que respecta a Agua y Saneamiento se consiguió un acuerdo con importantes empresas de la región Centro que mantenían un adeudo por el uso de aguas tratadas, y al comenzar a pagar se tienen recursos disponibles para realizar perforaciones en comunidades rurales.

En Vivienda se está actualizando el estatus de adeudos muy antiguos, de quienes hace años recibieron financiamiento de lo que era el IEVP, para determinar lo que es cobrable, pactar planes de pagos, y liberar escrituras.

Pero además se gestionan fondos federales que se pueden mezclar con bolsas estatales y municipales para llevar acciones de vivienda a la población más vulnerable.

Con tenacidad y creatividad Jericó está aportando en lo que le encomendaron y se gana su espacio en el círculo cercano a Riquelme.

 

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Mencionamos la semana anterior sobre la situación que se vive al interior del Tecnológico de Saltillo, y las versiones sobre malos manejos administrativos del director Arnoldo Solís Covarrubias.

Hubo de inmediato reacciones, y desde adentro del Tec el señalamiento directo: “son recursos estatales los que se están desviando”.

Por alguna razón el brazo de la Auditoría Superior del Estado no llega hasta el Tecnológico de Saltillo, pese a que recibe tanto financiamiento federal como estatal. ¿Entonces quién cuida las manos de Solís Covarrubias?

Por cierto, se dice que la obsesión del Auditor Superior Armando Plata Sandoval con la UA de C, no está motivada en un estricto celo profesional, sino más bien la impulsa un aliento fantasmal y se inscribe en una venganza entre personajes de la política. Veremos.

 

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Dijimos en el Índice anterior que era sospechosa la presencia de Luis Ernesto Zamora Alemán, “La Chopita”, en el bloqueo de carreteras, y resulta que quienes por años han estado apoyando a los campesinos que se oponen a la operación de un CIMARI en General Cepeda, no tardaron en desmarcarse de esa movilización, asegurando que ahí hubo otro trasfondo y no fue una acción motivada ni apoyada por ellos. Recordemos, ahí estuvo también metido el diputado federal de MORENA, Diego Del Bosque.

 

 

 

 

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