El gobierno de Estados Unidos perdió a 1500 niños migrantes

El gobierno de Donald Trump no tiene información sobre el paradero de 1500 niños migrantes que ingresaron de manera ilegal a Estados Unidos sin acompañamiento de un adulto en lo que va del año, y que fueron llevados a hogares temporales o albergues, de acuerdo con información dada a conocer por una investigación legislativa.

La revelación remite a una admisión hecha en abril por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de que el gobierno había perdido el rastro de otros mil 475 niños migrantes que trasladó de albergues a otros sitios el año pasado, publicó The New York Times en su sitio web.

En los hallazgos, que los legisladores calificaron de preocupantes, los investigadores del Senado dijeron que el departamento no podía determinar con certeza dónde habían terminado mil 488 de los 11 mil 254 menores que la agencia puso en hogares temporales durante este año, a partir de llamadas a esos lugares hechas entre abril y el 30 de junio.

La incapacidad de rastrear el paradero de los niños migrantes después de ser llevados con tutores ha generado nuevas alertas sobre la posibilidad de que terminen en manos de traficantes de personas o sean puestos en trabajo forzado por personas que se hagan pasar por familiares.

Desde 2016, funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos han hecho llamadas a varios tutores temporales treinta días después de que los niños son liberados a su cuidado. Pero el departamento dice que no es legalmente responsable por los menores después de que salen de la custodia de su oficina de reubicación de refugiados.

Caitlin Oakley, portavoz del departamento, dijo en respuesta a los hallazgos: “Como fue comunicado varias veces a los integrantes del Congreso, estos niños no están ‘perdidos’. Sus tutores —usualmente son los padres o familiares y siempre son revisados por posibles antecedentes criminales y su capacidad de proveer a los menores— sencillamente no respondieron o no pudieron ser contactados en el momento en que se hizo la llamada voluntaria”.

Además de los hallazgos, este martes, senadores republicanos y demócratas introdujeron una propuesta legislativa para que el departamento esclarezca su responsabilidad en garantizar la seguridad de los niños migrantes, incluso cuando ya no están bajo su custodia.

La legislación obligaría a los funcionarios de esa oficina a realizar las revisiones de antecedentes antes de liberar a los menores a sus custodios. También haría que el departamento se asegure de que esos tutores den el cuidado apropiado para los niños, como que acudan a todas las audiencias ante tribunales migratorios. Eso aumentaría, asimismo, la cantidad de jueces migratorios para que el Departamento de Justicia pueda procesar los casos con mayor eficacia y en menos tiempo.

La ley haría también que los funcionarios de la agencia les avisen a los gobiernos estatales donde viven los tutores antes de que los menores sean puestos bajo su custodia.

La medida “asegurará que mantengamos el resguardo de los menores no acompañados en el país, lo cual los protegerá del tráfico y del abuso y también fomentará que acudan a sus procesos ante las cortes”, dijo el senador Rob Portman, republicano de Ohio y director de la subcomisión de Seguridad Interior del Senado.

El senador demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, agregó: “Los niños que ponen en riesgo sus vidas para hacer un trayecto peligroso en busca de asilo no deberían tener que preocuparse de terminar en las manos de traficantes de personas o de ser entregados a adultos negligentes y abusivos en Estados Unidos”.

En un reporte de hace dos años, por ejemplo, la misma subcomisión del Senado encontró que el Departamento de Salud y Servicios Humanos había dejado a ocho niños a cargo de traficantes que los forzaron a trabajar en una granja en Ohio. El estudio encontró fallas protocolarias, como una falta de revisiones de antecedentes y de seguimiento con los tutores y custodios.

Desde octubre de 2014, el departamento ha dejado a más de 135 mil menores migrantes no acompañados en custodia de adultos en Estados Unidos mientras esperan a acudir ante un juez migratorio. (THE NEW YORK TIMES)

 

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