La El Heraldo-San Martín, una de las primeras carreras de Saltillo

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  Se llevó a cabo durante 28 años

Hace casi 50 años, en la calle Abasolo número 228, en donde se encuentra hasta la fecha EL HERALDO DE SALTILLO, el señor Francisco de la Peña Dávila, fundador de este medio, dio el primer banderazo de salida a una carrera atlética que se convertiría en una de las más importantes de la época en la ciudad.

Fue en la primera semana de noviembre de 1970 cuando por primera vez se realizó la carrera atlética El Heraldo-San Martín de Porres, que partía de esta casa editorial rumbo a la iglesia en donde el mencionado santo es patrono, en la colonia González.

Fue meses antes que Alfredo Cano, un novel y apasionado atleta de aquel tiempo, cuando aún no existía la fiebre de las carreras en la ciudad, se encontró con Juan Vázquez Ruiz, jefe de información de El Heraldo, y le platicó sobre la idea de crear esta competencia, para saber si el periódico podría patrocinarlo.

Juan Vázquez le dijo a Alfredo Cano que se presentara con don Paco de la Peña en su oficina. Así lo hizo esa misma tarde, don Paco lo reconoció enseguida y escuchó la propuesta, aceptándola de inmediato, pues supo que se trataba de alentar a los jóvenes a practicar deporte y además vivía cerca de la colonia González.

Don Paco de la Peña –según relata el propio Cano- también era benefactor de la parroquia de San Martín de Porres, pues incluso en una ocasión donó una imagen.

Una vez acordado aquel trato, Alfredo Cano siguió con la organización de la carrera.

La primera edición fue de tres kilómetros, partiendo de Abasolo rumbo a Castelar, luego subían por Urdiñola hasta De la Fuente y allí tomaban Otilio González, para terminar en la iglesia de San Martín.

Los premios eran trofeos a los tres primeros lugares, en aquel entonces solamente se corría en rama varonil, participando en su mayoría jóvenes estudiantes.

“Yo empezaba desde un mes antes con la organización, y la gente participaba emocionada. Pedía los permisos correspondientes a Protección Civil, que en aquel entonces se conocía como Radio Brigada y al Tránsito, así como el apoyo a Cruz Roja”, señala el atleta Alfredo Cano.

La carrera El Heraldo-San Martín inició con apenas una decena de corredores, los mismos que juntaban otras competencias de la época, pero varias ediciones después la carrera tomó tal éxito que los corredores ya sumaban 250.

En total se realizaron 28 ediciones de la carrera, desde 1970 hasta 1998. Cada año se esperaba con ansias la fecha por el grupo de atletas saltillenses, así como por el equipo del periódico El Heraldo de Saltillo.

Alfredo Cano dice que los hijos de don Paco de la Peña, Eduardo, Alicia y Francisco, participaban siempre con mucho entusiasmo, y recuerda sobre todo a Lalo, quien por muchos años fue el encargado de dar el banderazo de salida.

“Muchas veces Eduardo dio el banderazo de salida, pero una vez no vinieron los hijos de don Paco, y él volteó buscando a quien lo apoyara, vio a Chelito (Consuelo García) y le dijo ‘hágame el honor de dar la salida’ y pues ella emocionada aceptó”, cuenta Cano.

El organizador de la carrera recuerda la participación de grandes atletas de aquellos tiempos, como uno de apellido Carrizales, Roberto Romero Partida, Heriberto Morales y Juan Escobedo, entonces corredores de élite.

“Eran los mejores de Saltillo”, comenta.

Con el tiempo la carrera abrió la oportunidad de que participaran mujeres, formando ya 10 categorías, 5 varoniles y 5 femeniles, desde los 15 años en adelante.

La carrera El Heraldo-San Martín logró convertirse en la carrera de parroquias más importante, por encima de la del Ojo de Agua.

Era una competencia divertida y que mostraba sobre todo la unión de los vecinos, quienes gustosos salían a las calles a alentar a los corredores, e incluso regalaban fruta a quien llegaba a la meta.

Los trofeos eran variados, desde los clásicos hasta copas de la Joyería La Italiana.

En una ocasión, Cano compró en la referida joyería una copa plateada que él califica como ‘hermosa’, y que puso como trofeo de tercer lugar. Aquella edición la ganó Roberto Romero Partida, oriundo de Concha del Oro, Zacatecas, y que estudiaba en Saltillo en el Tecnológico de Monterrey. Cuando vio la copa le pidió a Cano quedarse con el trofeo del tercero, a pesar de ser el primero.

En otra ocasión, pocos minutos de que el último corredor cruzó la meta, justo al terminar de entregar el último trofeo, una fuerte tormenta cayó sobre Saltillo. Los asistentes tomaron aquello como una bendición enviada por Dios, por intercesión de San Martín de Porres. (JOSÉ TORRES)

 

 

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