DISCRIMINACIÓN EN MÉXICO

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RODOLFO MORENO CRUZ

DISCRIMINACIÓN EN MÉXICO 

Imagine la siguiente escena: usted está a cargo de dirigir una competencia de velocidad de recorrido de seis kilómetros entre dos personas adultas. Una de ellas competirá con una bicicleta y la otra no la tiene. ¿Quién ganará la carrera? ¿Quién será el deportista más competente? Es indudable que ganará la carrera la persona de la bicicleta, pero no se podrá evaluar con certeza quien es la persona más competente porque las diferencias no permitieron hacer una comparación objetiva. Eso es lo que sucede con las diferencias injustificadas. Se concede una ventaja (visible o escondida) a una persona para demeritar la competencia de la otra. Ésta es la explicación de la discriminación.

En México está prohibida y sancionada la discriminación. El último párrafo del artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece lo siguiente: “queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

Pero ¿cuáles son las principales razones de la discriminación en México? La Encuesta Nacional Sobre Discriminación 2017 (ENADIS 2017) nos da las respuestas. Veámoslas.

Las entidades federativas en las que más se discrimina son Puebla, Colima, Guerrero, Oaxaca y Morelos. Las entidades federativas en las que menos se discrimina (pero que si lo hacen, aunque en un porcentaje menor) son Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, Nayarit, San Luis Potosí y Guanajuato.

Por otro lado, el motivo más frecuente por el cual se discrimina en México son la apariencia, seguida de las creencias religiosas.

Dentro de estos datos, resulta muy llamativo que el grupo de jóvenes (12-29) y el de personas mayores (60 y más) ocupan posiciones poco privilegiadas en la sociedad mexicana. Por ejemplo, y en cuanto al grupo de jóvenes, los datos demuestran que, en México, el 39.8 por ciento de las personas encuestadas considera acertado “Llamar a la policía cuando hay jóvenes reunidos en una esquina”. Por otra parte, el 63 por ciento de los varones encuestados considera que “La mayoría de las y los jóvenes son irresponsables”; en un porcentaje muy próximo (58 por ciento) las mujeres encuestadas también respondieron lo mismo. Ahora bien, en lo que respecta a las personas mayores, el 61 por ciento declaró haber experimentado al menos una situación de discriminación en los últimos cinco años, superando incluso a los grupos de mujeres, a las personas con discapacidad y a las personas de diversidad religiosa.

Otro dato importante, son las reclamaciones especificas por grupo: el 86.4 % de las personas con discapacidad refiere a que se enfrentó con alguna barrera de accesibilidad cuando buscó información sobre algún trámite, servicio o programa gubernamental en el último año. El 21.8 por ciento de las personas que profesan diversas religiones afirmaron que se sienten poco o nada libres para expresar sus creencias, cultos o ritos en su comunidad. El 60.2 por ciento de la población joven declaró sentir miedo cuando están cerca de la policía. El 37.0 por ciento de la población de adultos mayores manifestó su preocupación por depender económicamente de sus hijos o hijas. El 18.3 por ciento de las mujeres declaró haber recibido menos paga respecto a un hombre por realizar el mismo trabajo; el 87.7 por ciento de las Trabajadoras del hogar señalaron la circunstancia de que trabajan sin recibir prestaciones laborales.

A todo lo anterior valdría la pena recordar que la principal aspiración de los derechos humanos es la de convertirlos en universales. Es decir, los mismos derechos para todas las personas. En suma, la idea de universalidad y no discriminación se traduce realmente en “un esfuerzo constante por eliminar las exclusiones, que reaparecen siempre bajo formas renovadas”, pero para lograrlo debemos estar revisando constantemente los motivos y causas de la discriminación: demos seguimiento a las encuestas de los próximos años y esperemos que nuestra sociedad vaya eliminando las diferencias que hoy son notables.

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