Algunos niños migrantes no reconocen a sus padres: las secuelas de la separación

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(Xinhua/Li Muzi) (cr) (vf)

Phoenix.- Una madre esperó cuatro meses para poder volver a abrazar a su niño. Otra tuvo que aguardar tres meses antes de volver a ver a su pequeña.

Esos encuentros finalmente se produjeron el martes en Phoenix, pero las madres fueron recibidas con un llanto de temor por parte de sus hijos, según publicó The New York Times.

“No me reconoció”, dijo Mirce Alba López, de 31 años, sobre Ederson, su hijo de 3. “Mi alegría se volvió tristeza”.

Sucedió lo mismo con Milka Pablo, de 35, y Darly, de 3. La niña gritó e intentó liberarse del abrazo de su madre.

“Quiero a la miss, quiero a la miss“, gritó Darly, en referencia a la trabajadora social del albergue en el que vivió desde que fueron separadas por agentes federales de Estados Unidos, en la frontera sur de ese país.

Esas tristes reuniones, en acato a una orden judicial de California, sucedieron después que el gobierno de Donald Trump dijo que soltará a cientos de familias con grilletes electrónicos, con lo que se regresa a la política de “capturar y liberar” que el mandatario había prometido eliminar el año pasado.

Frente a las órdenes judiciales que restringen las detenciones migratorias, los funcionarios federales dijeron que no pueden mantener retenidas a todas las familias arrestadas. Además afirmaron que tampoco sugerirán que se formulen cargos penales inmediatos contra los adultos que entran a Estados Unidos acompañados de menores.

“Los padres de niños menores de 5 serán reunidos con ellos y después serán liberados y registrados en un programa de detención alternativa”, dijo Matthew Albence, un directivo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés).

Albence explicó que eso significa que a los inmigrantes se les pondrán grilletes electrónicos “y serán liberados en las comunidades”.

Los funcionarios tendrían que haber facilitado para el martes, una fecha límite impuesta por las cortes, la reunificación de 102 niños menores de 5 años con sus padres; pero solo se realizaron un tercio de esas reuniones para el 10 de julio. Hay otra fecha límite el día 26 para reunir a todos los menores, sin distinción de edad, con sus padres.

Las reuniones que sí se celebraron fueron caóticas. A los padres se les advirtió que los horarios de entrega de los menores iban a cambiar durante el día y hasta la mañana del martes el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que está a cargo del bienestar de los menores migrantes detenidos, aún realizaba las revisiones de antecedentes penales de los padres.

En Phoenix al caos se le sumaron la confusión y el dolor emocional de madres como Mirce Alba López y Milka Pablo.

En la estación de autobuses, sus hijos comenzaron a referirse entre ellos como hermano y hermana, pero durante el día no usaron la palabra “mami” con las mujeres que estaban abrazándolos y alimentándolos.

Darly, quien ya había aprendido a usar el escusado antes de la separación, de nuevo tuvo que usar pañales. Ederson insistía en comer solo Doritos.

“Quiero irme con mi hermanita”, dijo, y señaló a Carmen, de trece meses de edad, quien estaba en los brazos de Denis Espinoza, su padre hondureño quien fue liberado con el grillete veinte días después de la separación.

“Mira”, dijo López, la madre de Ederson, “cree que esos son sus hermanos”.

El Departamento de Justicia ha dicho que su política migratoria de tolerancia cero, enfocada en el procesamiento judicial de cualquier adulto que ingrese a Estados Unidos de manera ilegal sin necesariamente detenerlos, se mantiene. El fiscal general, Jeff Sessions, ha dado a entender que esa postura busca disuadir a las personas que quieran cruzar ilegalmente hacia Estados Unidos.

Trump ha criticado la medida de “capturar y liberar” desde hace años; la responsabiliza de la violencia y los delitos cometidos por migrantes sin papeles durante el gobierno de Barack Obama. Sin embargo, su gobierno también ha batallado con las oleadas migratorias desde América Central y del Sur y, una vez que entran al país, con procesar a esos migrantes de manera humana en el sistema legal.

Albence dijo que el grillete electrónico pretende monitorear a las familias liberadas, pero que ICE podrá adoptar otros métodos para asegurarse de que los migrantes se presenten ante las cortes. En total unas 80.000 personas que inmigraron tienen grilletes, incluidos los que fueron liberados antes de que comenzara la aplicación de la política de tolerancia cero en abril.

Poco después de que se implementó esa política comenzaron a divulgarse fotografías de niños en jaulas y audios de menores llorando tras ser separados de sus padres, lo que desató un furor público. En respuesta, Trump emitió el pasado 20 de junio una orden ejecutiva con la cual estableció que los menores ya no pueden ser separados de familiares adultos. Debido a eso, el periodo de arresto de esas personas se redujo a veinte días, en seguimiento a la sentencia Flores, una decisión judicial de 1997.

El gobierno de Trump le pidió a la jueza Dolly Gee, en el tribunal del distrito federal de Los Ángeles, que revise la sentencia para que los niños acompañados por adultos puedan ser detenidos por más tiempo. También le solicitó al Congreso que emita nuevas leyes para sortear el fallo judicial. La jueza se rehusó a emitir enmienda alguna a la sentencia Flores, un pedido que calificó de “cínico” y un intento de “trasladar la responsabilidad al ámbito judicial después de veinte años de inacción legislativa y acciones ejecutivas mal diseñadas que han resultado en el punto muerto actual”.

Está previsto que la Casa Blanca apele esta decisión pero, por el momento, no tiene otra opción que liberar a las familias con los grilletes y esperar que se presenten a las audiencias.

Chris Rickerd, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés), dijo que el gobierno de Trump es el que ha creado la actual crisis migratoria.

“Este gobierno es el que separa a los niños de sus familias. Y es este gobierno el que ha adoptado la postura de tolerancia cero en momentos en que las cifras históricas de inmigración ilegal han caído”, dijo Rickerd.

Los funcionarios no han aclarado si para la próxima fecha límite para la reunificación, el 26 de julio, sí estarán juntas todas las familias separadas. Chris Meekins, oficial de Salud y Servicios Humanos, indicó que hay consideraciones de seguridad que explican el retraso.

“Puede que nuestro proceso no sea tan rápido como le gustaría a algunos, pero no hay duda de que protege a los niños”, dijo Meekins en una llamada con reporteros. Explicó que, en algunos casos, “si se hubiera reunificado a esos menores con los adultos los habríamos puesto al cuidado de un violador, un secuestrador, un abusador de menores y alguien acusado de homicidio en su país de origen”.

Pero el proceso mismo de la reunificación ya ha dejado claro lo traumática que es la separación por la política de tolerancia cero.

A un padre hondureño al que le advirtieron al cruzar la frontera que podría ser separado de su hijo le dieron la oportunidad de explicarle al niño lo que iba a suceder y; cuando fueron reunidos, el niño se la pasó jugando y le hacía preguntas.

Pero la historia fue otra para un padre al que no le dejaron avisarle a su hijo de 3 años que iban a separarlos. Abril Valdés, abogada de ambos casos, dijo que ese niño dejó de hablar en cuanto fue retenido. Cuando se reunieron, en una oficina migratoria en Michigan, el pequeño casi no pronunció palabra alguna y se rehusó a usar los juguetes.

“Creo que tiene algo de estrés postraumático”, dijo Valdés. (THE NEW YORK TIMES)

 

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