Tolerancia al dolor depende de experiencias anteriores

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Foto: Pixabay

De acuerdo con la académica María Antonieta Flores, lo más fuerte que una persona puede sufrir es el dolor infligido a otra, como aquel que es lastimado por la guerra y la violencia

Cuando se habla del nivel de dolor que una persona pueda sentir, depende sobre todo de la experiencia que cada quien haya vivido. Algunos afirman que el más fuerte es el dolor de muelas, otros hablan del dolor de parto y de las fracturas pero, ¿cuál es el más intolerable?

Al respecto, María Antonieta Flores Muñoz, profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que los dolores causados por algún trauma físico suelen ser muy fuertes, pero los causados por algún tema emocional como la pérdida de un hijo no tienen comparación.

De acuerdo con la página web de UNAM Global la experta cita el artículo Severe pain in veterans: the effect of Age and sex, and comparisons with general populationde Richard L. Nahin, publicado en The Journal of Pain, donde se destaca que los veteranos de guerra sienten más dolor que las personas normales.

¿Por qué sucede esto? De acuerdo con la académica, cuando una persona ha sufrido de un dolor muy fuerte, menor será la tolerancia al mismo, y entre más joven, será mayor.

Un ejemplo de lo anterior son los recién nacidos, que por alguna causa pasaron por terapia intensiva y los sometieron a varios procedimientos intensos. A largo plazo, estos niños sentirán más dolor que aquellos que no pasaron por dichos procesos.

En un estudio de la profesora Anna Taddio se observó que los bebés circuncidados presentaban mayor puntaje de dolor al vacunarlos, en comparación con aquellos que no habían sido circuncidados.

Asimismo, un estudio llevado a cabo en hombres de 18 a 39 años comprobó que los veteranos de guerra, quienes han sufrido mayor dolor físico, resultan más sensibles que aquellos no combatieron.

El top del dolor

El estudio de la medicina ha revelado que en las molestias físicas más fuertes, se encuentra el dolor neuropático, clasificado en varios tipos. Por ejemplo, la neuralgia del trigémino que es un síndrome crónico que afecta el nervio del mismo nombre, el cual transmite las sensaciones del rostro al cerebro. Se trata de un dolor tan insoportable que en algunos casos los pacientes han llegado al suicidio.

Otro caso es el dolor del miembro fantasma. Se da cuando se pierde alguna parte del cuerpo, ya sea un brazo, una pierna o una mano. Flores Muñoz acota que este sufrimiento no es psicológico, y se debe a que en el cerebro existe la matriz del dolor, encargada de transmitir este tipo de sensaciones. Cuando amputan alguna extremidad, los nervios quedan lastimados toda la vida y mandan esta señal al cerebro.

El síndrome del dolor regional complejo es otra muestra. Se trata de un trastorno crónico que provoca dolor intenso, por lo general en brazos, manos, piernas y pies. Puede ocurrir después de una lesión en un nervio o en el tejido de un área afectada.

El cáncer es una enfermedad con altos niveles de dolor. Cuando se les ha preguntado a los niños que lo padecen cuál es la dolencia más fuerte que han sufrido, en muchas ocasiones contestan que es el provocado por los procedimientos a los que son sometidos para combatir la enfermedad.

Sin embargo, la académica recuerda lo dicho por Vicente García Olivera, el padre de las clínicas del dolor, quien señala que el sufrimiento más fuerte que padece un ser humano es el dolor del alma.

No obstante, para Flores Muñoz lo más fuerte que una persona puede sufrir es el dolor infligido a otra, como aquel que es lastimado por la guerra y la violencia, pues experimentará dolor físico, psíquico y social. (UNAM GLOBAL)

 

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