Mundiales de futbol, no aptos para países en vías de desarrollo

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Foto: Pixabay 

Los países lo organizan básicamente por una cuestión política para “proyectar su imagen y vender su marca”

Los mundiales de futbol paralizan a ciudades enteras cada cuatro años, son un evento que acaba con la economía de los países que lo organizan, sobre todo si está en vías en desarrollo: “se invierten millones de dólares en un evento que es financiado con dinero del gobierno y las empresas privadas son las que se llevan la mayor tajada”, afirmó José Samuel Martínez López, profesor de la Universidad Iberoamericana (UI).

De acuerdo a la página web de UNAM Global, ningún país se puede atrever a organizar un mega evento si no nace como un proyecto político, “si no tiene la capacidad de derrochar una cantidad exorbitante de dinero, es prácticamente tirar dinero a la basura porque no generan retorno de inversión”. Los países lo organizan básicamente por una cuestión política para “proyectar su imagen y vender su marca”, pero a nivel económico todo aquel país que invierte tanto en un mega evento corre el riesgo de alguna contingencia.

En el Primer Congreso Interuniversitario “Pensar el fútbol: Desde el aula, la cancha y la grada”, organizado en conjunto por la UI y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, participaron José Manuel Martínez López, Sergio Varela Hernández y Andrés Fábregas Puig.

Varela Hernández precisó que basta con leer y ver como se dan las negociaciones para que un país pueda ser anfitrión y quiénes son los participantes para entender qué está significando la práctica del deporte en la vida contemporánea, “la soberanía nacional es desplazada para que los países puedan ser sede de un mundial”.

En este mundial, las corporaciones dominan el espectro y son los verdaderos agentes organizativos para disputarse los recursos internacionales. Varela, coordinador del Centro de Estudios Sociológicos de la FCPyS de la UNAM, explicó que el futbol es multidimensional, se encuentra en las cascaritas callejeras, las escolares, al platicar en la sobremesa en las cantinas, pero el Mundial es un tipo específico de futbol institucionalizado, organizado, reglamentado y mediatizado que permite una expansión territorial muy amplia que lo diferencia de una liga llanera. Los deportistas son de amplio rendimiento, varones todos ellos y representan a las naciones en un contexto internacional.

Los cambios tecnológicos han modificado las maneras en que se vive el futbol y la forma en que se organiza. Varela señaló que la colección de álbumes y las mesas de debate de los periodistas no son el mundial, pero forman parte de él, lo describen.

Los medios de comunicación le han dado una gran proyección y a partir de ahí la imagen de este espectáculo, con un discurso institucionalizado de “la pasión por el futbol” fue creado y se ha vuelto central en las campañas de publicidad. El futbol está lleno de clichés y frases hechas que han sido institucionalizadas entre los aficionados, “ha sido construido y mediáticamente alfabetizado”.

Desde el lado sociológico, la copa del mundo tiene su lado pernicioso, pero también tiene un lado de socialización que marca la vida cotidiana de las personas gracias al lado lúdico y gozoso de un mundial. Lo más importante es que no debe de verse de manera acrítica un partido, finalizó.

Por su parte, Andrés Fábregas Puig del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), señaló que la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) se adueña del país donde se desarrolla el mundial, “pisotea la soberanía del Estado durante los días del campeonato, al ser un organismo privado, muchas de sus reglamentaciones están por encima de las locales”. (UNAM GLOBAL)